ABAD AGUILAR. 2007 CEREMONIA FUEGO. Hierro al Rojo Vivo
2007 BILBAO.
Fenómenos y capacidades
difíciles de definir, explicar o catalogar.
EL MAESTRO AGUILAR TOCANDO CON LA LENGUA UN HIERRO AL ROJO.
ACCESO A LA WEB OFICIAL. CEREMONIA DEL FUEGO
http://www.shaolinmonastery.org/cast/acerca/ant3fuego01.htm
Estimado alumnos
Es un doble placer para mí hablar de mi experiencia como testigo, y hablar como maestro sobre lo que viví, como lo viví, y por que realice esta peligrosa prueba.
Durante este año, 2008 han pasado muchas cosas. Me habéis visto mostrar abiertamente mis capacidades. En el primer curso de Chi Kung de Bilbao, mostré como con el pensamiento era capaz en menos de 60 segundos de poner mis manos rojas, calientes, hasta el punto de que las gotas agua que impregnaban mis dedos y las palmas de las manos se veían con claridad. Cuando levanté las manos y las mostré, el intenso color rojo de las palmas se veía incluso desde las últimas filas del fondo de los 50 o 60 alumnos que estaban allí presentes.
En el siguiente seminario en Alemania, Atravesé con una flecha a otra en la ceremonia de inauguración de la celebración de la delegación Alemana. De tal manera que una flecha quedara alojada en el interior de la otra, como en el antiguo mito de Robin Hood, delante de todos. Además de disparar a ciegas como los antiguos maestros legendarios y alcanzar la diana sin ningún problema
En el siguiente seminario en Alemania, curé a una mujer con esclerosis múltiple, quién incluso llegó a sufrir un coma, y perder el habla, facultades locomotores, inmunológicas, desde hacía 6 años, como consecuencia de lo avanzado de su enfermedad.
Mostré como derribar a las personas sin golpearlas y paralizarlas, también ante más de 40 testigos
En el siguiente seminario en Alemania, curé o detuve el avance de un tumor alojado en el cerebelo, de una alumna. Operada hace dos años, con un problema de regeneración y nuevo crecimiento del mismo. Además de mostrar otras increíbles habilidades.
Sin embargo, la primera muestra pública del “antes y el después” en mi vida, creo que fue este día. El día en el que toqué un hierro al rojo vivo con la lengua tres o cuatro veces sin sufrir ni la más mínima, herida, ni ampolla.
EL SIGNIFICADO DE LA PRUEBA EN SHAOLIN
Lo primero que tengo que decir es que yo no conocía esta prueba, cuando era joven. Ninguno de mis maestros me habló de ella. Hasta que un día en China supe por varias fotos en libro oficiales modernos, de dichas habilidades de algunos viejos maestros. Cuando lo ví me pareció imposible. No sabía catalogarlo. Pensaba que se trataba de faquirismo. Es decir aguantar el dolor de las heridas. Sin embargo me comentaron que existía una habilidad superior de control. La de no herirse.
Es decir, algunos cuerpos especiales se entrenan en la actualidad, para soportar la tortura o psíquica o psicológica, estudiando de estos hinduistas o controladores del dolor. Sin embargo la habilidad de no herirse no es propia de la india, ni propia de cualquier maestro. Es sin duda algo que ni la CIA, ni el FBI, ni los cuerpos especiales, ni la inteligencia Civil o militar, conocen o controlan. Como yo digo es algo que ni ellos nos pueden sacar, ni estudiar de nosotros ni robar. Es un tesoro que no pueden alcanzar, ni por dinero, ni torturándome.
Esta vieja técnica de control del Chi Kung, de la energía vital que recorre el cuerpo, del entendimiento del mas allá de la mente, y de su vacío, esta solo reservado a algunos maestros que han dedicado toda su vida a ello. Es decir no tienen tiempo para dedicarse a la práctica de las artes Marciales u otras habilidades ya que el control de esta técnica hace necesario la especialización de todas las capacidades físicas e intelectuales.
Su origen se desconoce. Mi teoría es que este tipo de técnicas tienen mas que ver con las torturas de otros tiempos que con la ocurrencia de un hombre de alcanzar a controlar dichos ejercicios para elevar o conocer su Chi.
Tras mi última comunicación con Shaolin, a través de uno de sus representantes oficiales, en la actualidad no hay ningún maestro que tenga dichas capacidades.
INVITADOS A LA CEREMONIA.
Nuestros visitantes de excepción, las cámaras de antena 3 televisión, y el programa documental, “El Arca Secreta” dirigido por el periodista, escritor e investigador Javier Sierra. Junto con él un grupo de cámaras, redactores y equipo de producción.
Junto a ellos, un grupo invitado de nuestros miembros del monasterio Océano de la Tranquilidad, compuesto por Monjes Budistas, Novicios budistas, Cinturones Negros tanto de Tai Chi como de Kung-Fu, y alumnos de Chi Kung. David Gonzalez Pujana, José Manuel Álvarez, Iñaki Monteverde, Maite Gorostiaga, Pilar Palacios Gomara, Josu Lavin Egaña, Alex Villanueva, Aintzane Artabe, Ainhoa Lopez, Mª Teresa García, Begoña Hormaechea,Amaia Urrutia, Ana Castellvi, Rafael Ramirez-Escudero, Daniel Fernandez Gudiña, Ana Plaza, Josu Barbara, Ruben Ramirez, Mónica Fernandez, Iratxe Villar, José Carazo y Rafael Bergaretxe. Entre nuestros miembros, hacían especial acto de presencia; Un Licenciado en Derecho, Un Licenciado en Química, Dos Psicólogos, y un estudiante de Física, y varios Ingenieros en diversos campos, serían invitados también de excepción.
Todos ellos además como alumnos tendrían la oportunidad y el honor de servir de asistentes y testigos de excepción en primera línea, con la preparación de la hoguera, que por sus grandes dimensiones, debía de acondicionarse con dos horas de antelación. Más de una tonelada de leña que fue portada a mano entre todos. El lugar fue un lugar especial. Gracias a un amigo de uno de nuestros miembros, tendríamos la oportunidad de poder disponer de un entorno perfecto. Una finca de mil metros cuadrados, con jardines, paseos, grandes árboles centenarios, piscinas, frontón, perteneciente a la familia de empresarios…… a la cual quiero brindar mi mas cordial saludo y agradecimiento.
LOS PRESENTES DESCONOCIAN MIS INTENCIONES DE ESA NOCHE.
La gran sorpresa para los presentes, era simplemente que no había dicho a nadie que iba a realizar semejante locura. Todo el mundo pensaba que lo único que haría sería caminar sobre las brasas, como así lo habíamos anunciado. Simplemente, el equipo de televisión sabía o se le había pedido que estuvieran muy atentos a todos mis movimientos ya que casi seguro intentaría una prueba única con la pala de hierro.
Lo que quería es el espacio más puro de pensamientos libres, a mi alrededor. Ahora que se han dicho tantas cosas de mi, puedo no solo explicarlo, sino ser entendido. Soy capaz de percibir el miedo, la envidia, la admiración, y otros oscuros pensamientos que son lanzados como cuchillos contra mi mente. Es algo con lo que convivo sin problemas desde que era niño. Sin embargo la prueba que iba a realizar tenía dos características únicas. La primera es que la dificultad de la prueba era máxima. No solo estaba en juego mi salud, sino mi reputación. Si me quemaba o no lo hacia, es decir me retiraba, sería reflejado por la televisión y lanzado a todo el mundo. Por otro lado pelearme con las inseguridades de mis alumnos, sus pequeñas mentes, que constantemente, dicen cosas como: “no podrá” o “ no se puede hacer” o “ se va a quemar” etc. no hacen sino tener que desviar mi atención y mis energías para bloquear dichos pensamientos que llegan de mentes pequeñas sí, pero muy convencidas de lo que dicen, por lo tanto grandes mentes. Yo no podía arriesgarme a tener que desviar mi atención ante combates tan insignificantes, pero que desviarían mis recursos energéticos.
MI AISLAMENTO, MI CÚPULA, MI MENTE, MI VIDA, MI LIDER, MI PROTECTOR.
Una vez que encargué de que todo estuviera en orden. Invitados, posición , tamaño del fuego, seguridad del entorno, visibilidad para los testigos, etc. decidí dirigirme a David González, mi asistente personal y decirle que automáticamente desconectaría todas mis funciones exteriores de control o responsable del grupo, la prueba como director, jefe, presidente, líder o maestro. Ni aunque explotara el mundo, atendería a sus requerimientos.
Pude ver como le cambió la cara. El me conoce desde hace años y por mi seriedad, la dureza de mi rostro, mi mirada, sabía que entendería que lo iba a intentar. También creo que un escalofrío le recorrería todo su cuerpo, lo vi en su mirada. No es lo mismo decir que hacer. Y él sabía que cuando digo lo voy a intentar, es que lo voy ha hacer. Otra cosa es si conseguiré no quemarme, o salir bien parado de la locura que le estaba diciendo. Los escalofríos no son fruto del miedo, sino del resultado del sintetizar razonablemente el significado de las palabras en hechos reales.
Me aislé, y empecé a trabajar con mi mente. En condiciones normales soy capaz ya solo con pensar en algo alcanzarlo sin problemas, pero en este caso no usaría esta técnica sino una muy superior. Está secreta técnica de control fisiológico, físico y mental es la más alta capacidad de control que yo conocía y que muy pocos hombres en el mundo conocen. Así que tras 15 minutos de tortura interior, de mover cosas, de desplazar pensamientos, de aislar, zonas cerebrales, zonas de lógica, zonas de recuerdos, zonas de activación de respuesta cardiaca, respiratoria. Tras eliminar de mis glándulas suprarrenales la “Epinefrina” Tras como digo asegurarse que mi mente y mi cuerpo se encontraba limpios de toda irrealidad, de toda fantasía, de toda respuesta automática como animales que somos y que nos prepara para el caos, la muerte, etc. Me agache para hacer mi primer contacto con el fuego.
En mis manos el palo que sujetaba la pala, estaba tan caliente que apenas podía sujetarlo, Por el calor de la pala, el palo se descomponía en poco tiempo, por lo que tuvimos que cambiarlo poco a poco cada tres o cuatro minutos por otro o cambiar de zona.
El intenso calor de estar a medio metro del fuego era abrasador. Me quemaba el pecho, me quemaba la cara, se me secaba la saliva. En Shaolin ellos lo hacen con un fuego hecho en un cubo metálico lleno de carbón, por lo que la intensidad del calor es más concentrada. Pero cuando se usa, una fuente energética natural como una hoguera de estas proporciones, el problema era un añadido con el que no contaba, pero que controlaría tras unos minutos de toparme contra él.
Me relaje, y entre en éxtasis. Nada podía dañarme, nada podría detenerme. Ningún demonio enviado desde el cielo o desde el infierno, podría detenerme, ya. Cuando Demonios, Dioses, Lohans, Arhats o Budas me contemplaron en ese nivel de control, no pudieron detenerme.
Así que, acerqué mi lengua a treinta centímetros de la pala, la contemplé, y apareció ante mí toda mi vida pasada. Como se dice de quien tiene un accidente grave, o quien está a punto de morir, todo lo entrenado, lo sufrido, lo comprendido, lo errado, los insultos, las zancadillas, los desprecios propios de esta sociedad competitiva, los maestros que no confiaron en mí, los alumnos que no confiaron en mí, y por supuesto apareció mi mente. El gran momento que ya hace no muchos años alcancé a ver. Ese momento que ningún maestro queremos describir, pero que intentamos acercar al alumno, es un momento que no tiene comparación con nada de este mundo. Y por su puesto con Mente Clara, Concertación Clara, Observación Clara, Decisión Clara, chupé el hierro. Conocía su fuerza, su fiereza, su temor, su poder, pero yo quería descubrir su sabor.
¿A QUÉ SABE EL HIERRO AL ROJO VIVO?
Sabe a miel, a leche materna, a hierba fresca, a cielo azul, a viento en la cara, a un beso puro, a un abrazo, a amigo verdadero. A halcón vigilante flotando en el aire. Por eso probé otra vez. En mi segundo intento, me oí a mi mismo. El ruido del roce de mi lengua sobre lo abrupto, árido y rugoso del metal. Ese sonido que jamás antes había oído me saco de mi concentración. Mi oído despertaría a mi mente. Mis capilares gustativos empezaban a mandar señales de tacto, sabor al cerebro. Me asusté, mi sistema se empezaba a descomponer. Lo siguiente era enviar razonadamente órdenes de apartarme de esa posición ya que el proceso de destrucción celular de la carne era irremediable, para un cuerpo físico, para un mente lógica.
Tuve que pelear contra mí, en el peor momento del mundo. Pero vencí. Mi cuerpo físico no llego a intervenir. Solo mi espíritu rozo el hierro. Solo mi pureza se encontró con la pureza de las moléculas del hierro que saltaban excitadas por el aporte energético de 800 grados de calor. Ellas no piensan que se queman, solo es una trasformación de su estado. Yo solo trasforme el mío. Levité sin levantarme del suelo. Salí de mi cuerpo sin abandonarlo, Aparté a mi cuerpo de esa terrible y peligrosa situación. Y como un poderoso guerrero que no retrocede ante el peligro, mi cuerpo se mantuvo en pié agarrándome del brazo, para que supiera que no me abandonaría en el campo de batalla, en un momento tan peligroso.
SALIR DE ESE ESTADO Y REGRESAR AL AQUÍ AL AHORA.
Nada más difícil. Abandonar el paraíso. Y sin embargo no pertenezco a ese mundo. Una vez saludado a Poseidón, Perseo, Buda, Neptuno, Casiopea, Ala, demonios y dioses de todas las culturas, regresé al plano de lo terrenal. AL mejor plano, mejor que el de los dioses, que también están sujetos a la ley universal de la impermanencia. Ellos, los dioses no han nacido en un buen lugar, para salir de su rueda de renacimiento. Los nacidos hombres lo tenemos más fácil al ser sacudidos por el dolor, la enfermedad y la muerte.
Sin más abandoné mi estado, y conecté mis ramificaciones nerviosas a mi cerebro. Mi cuerpo estaba allí para esperarme como un fiel perro espera cariñosamente a su dueño. Sin tiempo para pensar en lo ocurrido seguí con la prueba que tanto impresionaría a la gente. Caminar sobre las brasas.
Sin embargo mi estado mental haría que pudiera pisar sobre las brasas como nunca antes, algunos contaron 10 veces, otros 17 las veces que caminé sobre el fuego a paso lento y calmado. Mi estado era tan, tan poderoso, que podía tocar el fuego con las manos, destrozar brasas con mis palmas. Hasta el punto era el descubrimiento del nuevo plano mental que había alcanzado, que tuve que refrenarme para no hacer más. Ya que no quería romper la mente de los testigos que allí estaban observándome.
Si mi maestría, en las Artes seguía avanzando como todos los que me observaban me lo decían, si mis otras capacidades estaban avanzando tanto como decían, otros maestros y los reconocimientos internacionales que estaba cosechando en todo el mundo. No se que pasaría en mi vida a partir de este momento. Ese era mi constante pensamiento. Por eso al llegar el año 2008 mis capacidades de controlar mi cuerpo, mi energía, mi juego con la energía había crecido tanto que ya nunca sería el mismo. Esto me quedó probado con los casos tan graves que llegados a mis manos en Alemania, como el caso de la esclerosis múltiple, o el tumor en el cerebelo de mis alumnas, y otros estaban siendo resueltos por el movimiento de mi energía y el control que ejerzo en la actualidad sobre ellos.
Lo malo es, como dije a todos los alumnos presentes en todos los seminarios de la manera mas humilde y por mi propia conmoción interior, era la siguiente. Curar y otras fenómenos ocurridos, como paralizar a personas, tumbarlas sin tocarlas, leer sus mentes, adivinar conversaciones a distancia, etc. eran cosas que estaban sucediendo de manera desmesurada, dado que había dado un nuevo paso de control de la energía con los casos extremos de curación.
¿Adonde me llevaría esta espiral de conocimiento interior?
Estoy deseando llegar al paso siguiente, lo estoy deseando, y al mismo tiempo como Budista no me importa no avanzar más. Ya he visto todo lo que quería ver en esta vida, "El interior".
El mío ya lo conocía.
El interior de los demás es fascinante.
SIFU HUANG C. AGUILAR
ABAD del Monasterio Shaolin Español
Monasterio OCEANO DE LA TRANQUILIDAD
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EL MAESTRO AGUILAR TOCANDO CON LA LENGUA UN HIERRO AL ROJO
2007 BILBAO.
Fenómenos y capacidades
difíciles de definir, explicar o catalogar.
EL MAESTRO AGUILAR TOCANDO CON LA LENGUA UN HIERRO AL ROJO.
ACCESO A LA WEB OFICIAL. CEREMONIA DEL FUEGO
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Querido Maestro,
Tuve la enorme fortuna de estar presente aquel día en la ceremonia del Fuego y pude ser testigo presencial de todo lo que allí ocurrió. Además tengo grabadas las imágenes del programa de televisión y las he visto en numerosas ocasiones y en todos los casos se me ha erizado la piel al ver como pasabas la lengua por la pala al rojo vivo pero hoy, al leer sus palabras y sus descripciones,lo que he sentido ha sido mucho más profundo e impactante.
Lo que ven mis ojos llega a mi cerebro y a mi mente lógica y la conmocionan pero sus palabras llegan a mi corazón, a mi alma, a mi tan tien y lo que siento no tiene descripción, no conozco ningunas palabras que puedan describirlo… en este momento en el que escribo mi cuerpo aún tiembla, siento un intenso calor en mi interior y tengo las lagrimas a punto de saltar de mis ojos. ¿Alguien me lo puede explicar?
Muchísimas gracias una vez más por este maravilloso regalo, Maestro
Begoña Hormaechea
Novicia del Monasterio Océano de la Tranquilidad
Ceremonia del fuego
2007 BILBAO.
Fenómenos y capacidades
difíciles de definir, explicar o catalogar.
EL MAESTRO AGUILAR TOCANDO CON LA LENGUA UN HIERRO AL ROJO.
ACCESO A LA WEB OFICIAL. CEREMONIA DEL FUEGO
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Bilbao, 3 de Noviembre del 2007
Estimados compañeros:
Llevaba tiempo viendo una foto extraña en la publicidad de Chi kung. Un viejo monje aparentemente estaba tocando con su lengua un hierro candente. Como alumno no sabía muy bien que era aquello ni que significaba y con paciencia esperaba a que cuando fuera conveniente ya me comentarían mis maestros.
Y no lo acababa de entender, porque como hombre de ciencia aquello que mis ojos veían no era posible, o no tenía explicación bajo los conocimientos de ciencia o medicina. Sí había oído constantemente, que los maestros Chan, ciertos maestros llegaban a controlar de manera tan impresionante las facultades de su mente y de su cuerpo que alcanzaban a realizar verdaderas proezas. Pero pensaba que sólo era una fábula o un fotomontaje con intención didáctica o romántica.
Sin embargo todavía mi expresión no puede recomponerse ante lo que ví hacer al maestro Aguilar, el otro día. Nos habían invitado para que disfrutáramos y fuéramos testigos, la primera ceremonia pública del Fuego, del Monasterio Océano de la Tranquilidad. Junto con la ceremonia del arco son una de las mas especiales desde el punto de vista del Budismo, y sobre todo dada la peligrosidad que se alcanza, una de las más espectaculares e impactantes.
EL COMIENZO DE LA CEREMONIA, EL MAESTRO AGUILAR LAMIENDO UN HIERRO AL ROJO, CON LA LENGUA DESNUDA, SIN QUEMARSE.
Han pasado unos días desde que fui, junto a mis hermanos y compañeros, invitado para presenciar la Ceremonia Budista del Fuego. Nadie de los presentes sabíamos que el maestro Aguilar pretendía alcanzar ese loco ejercicio. De hecho le veíamos con una pala que metía en el fuego, pero no entendíamos por qué lo hacia. Yo pensé que era para remover las brasas, o ayudarse de alguna manera similar. Lo que me extrañaba como físico, y creo que por sentido común, es que si no sacaba la pala del fuego ésta se pondría roja o dependiendo de la temperatura alcanzada, incluso se descompusiera.
En unos momentos el maestro levantó la pala, la puso contra el cielo negro. Oh¡¡¡ estaba roja candente!!. Yo pensé que al darse cuenta de ello, la retiraría de inmediato. No fue así la metió de nuevo entre las brasas encontrando un hueco de mayor grosor y temperatura entre las brasas. Yo me preguntaba, ¿Para qué aumentar todavía más la temperatura de ese objeto? ¿Acaso pretendía fundir el hierro?
Lo primero que hizo es ponerse en posición de Ma Pú o posición de jinete, y acercar la pala a su cuerpo. Sin más empezó a golpear el rojo metal con las palmas de las manos. Mientras que el grupo en el que yo estaba a escasos metros sentados, estábamos en silenció. Nuestras caras estaban rotas, descompuestas. Sabíamos o nos habían dicho que el sifú Aguilar era especial y que hacía cosas especiales, pero esto estaba fuera de toda la norma, de la lógica, de la maestría y de las capacidades que se supone tiene un maestro por muy potente que se sea.
La golpeó una, dos , tres, cuatro.... En un momento el metal se doblo fruto de la temperatura del metal y de la fuerza de los golpes. El maestro era un herrero, pero no golpeaba la pala con un martillo, lo golpeaba con la palma de la mano. ¿Era real lo que estábamos viendo? Supongo que si, las cámaras de televisión estaban grabando a un metro de distancia. Así que la escena era absolutamente imposible de describir.
El maestro puso la pala en el fuego de nuevo, apretando el metal contra las brasas y haciendo palanca con el mango enderezo el metal y lo siguió calentando.
Sus ejercicios frente al fuego eran como una danza, se llevaba las manos como tocándose las piernas recorriéndolas, pero a 15 centímetros de ellas. Era como si quisiera mover algún tipo de energía, y llevarla y dirigirla. Aunque no sabía para que. Imaginé que el ejercicio de tocar un metal con la palma a modo de herrero, había terminado y ante el esfuerzo el maestro estaba tratando de recomponer su energía. Me equivoqué. Aquello era el comienzo.
El comienzo, de algo que no entiendo todavía. El maestro cogió la pala entre sus manos, miró fijamente el metal y se lo fue acercando al rostro, poco a poco. En un momento empezó a pasárselo por el rostro. Su lengua hacía contacto. Podíamos oírlo, el Rasssss ¡, Rasssss ¡, estaba allí, sólo que desde donde yo estaba no podía exactamente ver con que estaba rozando, pero si lo hacía con los ojos, o con la piel de su cara, sería fatal para su integridad. Yo no veía ninguna ambulancia, allí. Todos nos quedamos quietos. Nadie se movía, los cámaras estaban asustados, respetuosos, en silencio, sin dejar de enfocar, ni grabar. El maestro paso varias veces la lengua tocando el metal. No podía ser.
Estaba viendo aquella foto del viejo maestro anciano de Shaolin, que contemplaba en la publicidad de la escuela del maestro Aguilar, sólo que ahora era real, podía oler la leña, oír los golpes, ver el fuego, compartir con mis compañeros mis sentimientos, con un simple gesto o mirada y experimentar con todo mi ser algo que no entiendo.
La única diferencia, es que cuando los monjes de Shaolin, se habían dejado grabar, por cámaras o periodistas, estos estaban a unos 3 o cuatro metros máximo del maestro. El cámara en este caso estaba a un metro de distancia. A su lado sus asistentes, y detrás el Maestro David González, el Abogado Rafael Ramirez-Escudero, sirviendo quizás ademas de fotógrafo, de notario.
LOS PRINCIPIOS DE LA FÍSICA, LOS PRINCIPIOS DE LA MEDICINA.
No dejo de dar vueltas en mi cabeza como estudiante de física que es lo que esta pasando con los materiales, tanto los materiales inertes como los tejidos vivos que forman a mi maestro.
La temperatura es la medida que nos indica la vibración de las moléculas, a más temperatura de un objeto más nos quemamos, pero no es la temperatura lo que nos quema, es el calor, la energía que nos pasa el objeto que tocamos. Esta cantidad de energía depende de la masa del material y del material en si, cada material almacena una cantidad de energía distinta por cada grado que posee, es decir, para calentar un litro de agua de 20 grados a 21 le tendremos que aportar una cantidad determinada de energía que es totalmente distinta que la energía que aportaríamos para calentar de 20 a 21 grados un litro de alcohol.
Esto que parece tan complicado de entender es muy fácil de ver, el elemento conocido con mayor capacidad calorífica (que más energía almacena por grado y litro) es el agua, por eso cuando tomamos una sopa a 80 grados, nos abrasamos. Por el contrario el elemento que menor capacidad calorífica tiene es el aire, por eso cuando abrimos el horno con aire a 200 grados y nos golpea en la cara, no nos quemamos demasiado. El agua almacena 3500 veces más energía por grado y litro que el aire.
Es por esto por lo que se necesita una cantidad enorme de aire y muchas horas para enfriar un hierro a temperatura de forja (más de 910 grados centígrados). Por eso, aunque mi maestro hubiese esperado una hora tras sacar la pala del fuego seguiría a una temperatura abismal, pero tan solo esperó unos pocos segundos.
Lo más sorprendente desde el punto de vista de la ciencia, es que el acero del que estaba hecha la pala (una aleación de hierro y carbono) tiene la capacidad calorífica más próxima al agua que se puede encontrar, (de 1 (Kcal. / dm3 grado) que tiene el agua, a 0’95 que tiene el acero) o dicho de otra manera, quema de manera muy parecida al agua. ¿Qué nos ocurre cuando ponemos a hervir agua y nos salpica?, ¿y si se rompiese una tubería con vapor de agua a 200 grados?, nos quedaríamos sin piel con quemaduras muy graves, pero ¿y si esa agua estuviese a 300 grados?, ¿y si estuviese a 1000?
REFLEXIONANDO
La ciencia de la que trato de aprender las explicaciones racionales de la vida y del mecanismo que rige el funcionamiento de todo ha sido mi guía. Me gusta concentrarme tratando de entender como funciona un reloj, por que no nos caemos al cielo, por que puedo andar, por que puedo respirar, o por que andan los coches sin explotar. Me gusta saber que es un cristal, me imagino que se tiene que sentir si uno pudiera meterse dentro y observar sus enlaces químicos y fuerzas internas que lo mantienen tal y como es. Entender las diferencias entre metales y piedras. Por que el oro brilla, por que el acero es tan duro.
Todo esto lo puedo aprender con la ciencia, la física, la química y sus mecanismos. A día de hoy, la ciencia ya es capaz de convertir el plomo en oro, pero no puede ni de lejos explicar lo que mis maestros son capaces de hacer.
Yo accedí a la escuela de Kung-Fu de Ukabilka en Galdakano dirigida por el maestro David González apartándome del camino del deporte que inicié con el Taekwondo con el propósito de aprender Artes Marciales por este Gran Maestro. En poco tiempo empezó a enseñarme que detrás de todo movimiento hay una intención.
Mas adelante tuve el privilegio de conocer a la persona que adiestró a mi maestro. Sabía que muchas personas llegaban desde otras partes del mundo para aprender de él. Y por eso me aterraba por respeto tomar lecciones directamente de él. Sin darme cuenta empecé a practicar budismo chan como novicio. Casi no puedo entender por que. Pero la naturalidad de las explicaciones y las palabras del maestro Huang C. Aguilar me hacen simplemente sentir que formo uno con la filosofía.
En esta ceremonia budista mi maestro a alcanzado a explicarme como en el laboratorio de la vida que mediante el control de la mente, el espíritu y el Chi se es capaz de dialogar con el fuego, con el infierno de 1000 grados, y codearse con el hablándose de tu a tu. Como en cualquier laboratorio o prueba científica, todo experimento para considerarlo válido ha de poder ser repetido y obtener el mismo resultado.
Mi maestro, el Maestro Huang C. Aguilar repite cuantas veces quiera todas sus capacidades, quebrando mi mente científica, y construyendo en mí una mente más grande, más ilimitada. Lo que no se es como poder explicárselo a mis profesores en la Universidad. Quizás la ciencia deba de regresar al espíritu para poder avanzar sin destruir, por lo menos el planeta.
Espero poder completar mi formación como monje dentro de este monasterio Budista.
De todas maneras, si un maestro camina sobre el agua no importa demasiado si el agua era dulce o salada, se le da las gracias por permitirte estar allí y se le da la enhorabuena por llegar donde ningún otro ser humano es capaz de llegar.
Gracias Sifu.
Enhorabuena Sifu Huang C. Aguilar por aumentar tus capacidades de Chan, por encima del Chi Kung.
Alex Villanueva
Cinturón rojo de Kung fu Shaolin
Cinturón rojo de Tai Chi Chuan
Monje novicio del monasterio budista Océano de la tranquilidad.
Visita la página dedicada a la Ceremonia del Fuego :
http://www.shaolinmonastery.org/cast/acerca/ant3fuego01.htm
ceremonia del fuego
Bilbao, 5 de octubre de 2007
Estimado compañero / Querido amigo:
El Monasterio Budista Océano de la Tranquilidad abrió sus puertas en 1995 con la finalidad de acercar el Budismo Chan (popularmente conocido como “zen” en occidente) a este país, y más concretamente, a esta ciudad: Bilbao; y todo ello de la mano del Maestro Huang C. Aguilar, un hombre que en 1995 tomó la determinación de fundar este Monasterio y difundir el que, para muchos, es el verdadero budismo, la filosofía más pura, el que tiene como única finalidad la búsqueda de un estado permanente de satisfacción personal, basado en valores morales, éticos y espirituales.
Pues bien, como practicante de Budismo Chan desde hace más de cuatro años, y como monja novicia de este Monasterio, desde el principio de mi aprendizaje, el Maestro Aguilar directamente me ha estado guiando para encontrar mi propio camino, sin necesidad de ostentosas ceremonias, sino con pequeños actos formales, ya que el Budismo Chan que se entrena en este Monasterio se caracteriza por prácticamente la ausencia de ceremonias. Por ello, las pocas que se realizan cobran tanta importancia.
Siendo esto así, el día 28 de septiembre tuve la oportunidad de vivir en primera persona una de esas excepcionales Ceremonias: la denominada “Ceremonia del Fuego”.
Junto con otros hermanos budistas y compañeros y discípulos del Maestro Aguilar, pudimos contemplar a nuestro Maestro quien, junto al Maestro David González y al Maestro José Manuel Álvarez, disponía una hoguera para, con las brasas ardientes resultantes de ella, formar una senda sobre la que caminar siguiendo la más estricta tradición budista: los monjes y discípulos del Sifú Aguilar, David González y José Manuel Álvarez, detrás de su Maestro.
El sentimiento que provoca el fuego es estremecedor, tal y como pudimos comprobar al rodear con nuestros cuerpos la hoguera formada, sintiendo después de descubrir nuestros brazos su calor, su fuerza y su energía en nuestra piel, y conociendo la importancia de esta Ceremonia del Fuego, dirigiendo nuestros pensamientos y nuestro “chi” (traducido comúnmente como “energía”) a nuestro Maestro y sus discípulos.
En este estado de profunda concentración y de una paz plena, nos sentamos en las tradicionales posiciones de meditación (posición de “zazen”) frente a los Maestros, guardando una pequeña distancia para no perturbar su calma y su tranquilidad. La imagen del reflejo de las llamas inundando sus cuerpos era de una hermosura que pocas imágenes consiguen plasmar, quedando grabada en mis retinas como un tesoro que guardo bajo llave en mi memoria.
Yo personalmente tuve la oportunidad de colaborar en la preparación de esta Ceremonia del Fuego colocando una pequeña montaña de sal al final del camino formado por las brasas. Para mí fue un auténtico privilegio poder servir humildemente a mi Maestro con esta ínfima aportación.
La sal tiene una simbología budista de pureza. Por todos es sabido que si se tiene una herida, ya sea grande o pequeña, el contacto con la sal provoca gran dolor; por ello, se ha de tener una gran pureza espiritual para conseguir atravesar un camino de brasas ardientes y salir de él sin ninguna quemadura, con la valentía de reposar los pies intactos sobre la montaña formada por sal.
Desde mi posición de meditación, pude observar que mientras el Maestro David González y el Maestro José Manuel Álvarez preparaban su mente con ejercicios de Chi Kung para la ejecución de tan complicado ejercicio, el Maestro Aguilar seguía totalmente concentrado en preparar perfectamente el fuego con la ayuda de una pala metálica.
Pude contemplar cómo observaba el fuego, lo tocaba, jugaba con él. Yo misma sentía que la comunión, la unión entre mi Maestro y el fuego era incuestionable.
Así, y para sorpresa de todos los testigos que estuvimos allí presentes, el Maestro Aguilar tras sacar la pala del fuego, con el metal al rojo vivo, la miró y sin vacilación comenzó a golpearla con la palma de su mano, saltando chispas de fuego con cada golpe.
Colocando nuevamente el metal en la hoguera, y tras sacarlo incandescente, se colocó en posición de “ma pu” y pasó la lengua por el hierro ardiente.
Se han transmitido leyendas de Grandes Maestros que en la historia han realizado tales ejercicios. Somos nosotros los que ahora hemos de difundir que existe hoy en día un hombre que lo consigue, y que regala su Chi Kung abiertamente a quienes lo presencian, con una naturalidad y humanidad sobrecogedora.
Para mi propia sorpresa, mi estado mental continuaba totalmente calmado, preocupándome más por la seguridad de mi Maestro que por el éxito del ejercicio, ya que cualquier giro inesperado de la pala podría provocarle quemaduras en su rostro.
Continuando con ese mismo estado de paz interior y concentración, el Maestro Aguilar ayudado por el Maestro David González extendieron las brasas sobre las que, junto con el Maestro José Manuel Álvarez se disponían a caminar.
Siguiendo la tradición budista de andar siguiendo los pasos del Maestro, se alinearon frente a la senda de brasas ardientes formada, encabezando la alineación el Maestro Aguilar, quien tras atravesar con paso calmado la senda, reposó sus pies sobre la sal. Seguidamente el Maestro David González recorrió el mismo camino que su Maestro, terminando con la colocación de los pies en la sal; y, a pesar de que el Maestro José Manuel Álvarez en un acto de auténtica sinceridad decidió no dar el paso en esta ocasión, su valentía y humildad lograron conmoverme profundamente.
El hecho de que las cámaras de Antena 3 estuvieran grabando esta hermosa Ceremonia del Fuego fue totalmente anecdótico. Nuestro Maestro, mi querido Maestro, el Sifú Huang C. Aguilar regala su Chi Kung a una o cientos de personas, sin importarle quién lo esté presenciando. Así nos lo ha enseñado. Cuando siente que es la ocasión idónea, muestra su poder.
Se dice que hubo un Maestro que caminó sobre las aguas. Yo puedo certificar que existe un Maestro que camina sobre el fuego.
Un abrazo.
Ainhoa López Estébanez
Monja Novicia del Monasterio Budista Océano de la Tranquilidad
A todo el mundo
A todo el mundo.
Como siempre no se que decir. Eso lo dice todo. Cuando alguien, te deja sin palabras, sin aliento, cuando se te encoge el corazón, cuando la razón no te alcanza, y cuando tus reflexiones se detienen, solo te queda pedir consejo a tu maestro. Lo malo es que tu maestro es la persona que ha provocado todos esos sentimientos.
Yo estuve, allí fui ese maestro que fui invitado por mi querido maestro para cruzar sobre las brasas, Sin embargo lo que ví hacer a él, tocar con la lengua un hierro al rojo, me paralizó. No pude caminar, por el Shock, solo unos pocos sabíamos que el maestro Aguilar quería tocar con la lengua un hierro al rojo. Creo que por respeto a él y no por su culpa decidí que este no era el momento para ser tan arrogante y caminar sobre aquel fuego que había sido usado para desarrollar el Chi Kung del maestro Aguilar al máximo durante esos segundo horribles, por lo menos para mi mente.
Disfruté tanto del éxito de mi maestro, tanto que lo sentí como mío. No como algo que yo alcanzo o alcanzaré. Sino como un logro del monasterio Shaolin Español Océano de la Tranquilidad. Como una prueba para los escépticos de que el maestro Aguilar es quizás uno de los mas grandes maestros de la historia. No por que toque con la lengua el fuego, sino por todo, lo que hace. Por ser el único en el mundo que hace lo que hace. Si el único en el mundo. Lo he dicho bien.
Con el monasterio Océano de la Tranquilidad, crecemos todos. Con su éxito, todos los tenemos. Con su fuerza, nos dirigimos, con su conocimiento nos nutrimos. Espero solo estar a la altura para defenderlo.
¿PARA DEFENDERLO, DE QUÉ?
Para defenderlo de la ignorancia de los demás.
Ignorancia, que hace que no reconozcan lo que hemos conquistado. O que menosprecien las capacidades alcanzadas por todos los grandes, maestros del mundo. Para los que no saben lo que es estar en un monte 8000 como nuestros montañeros vascos. Para los que creen que nuestro Monte Gorbea, nuestro Monte Pagasarri, son las cimas más altas del mundo. Para esa ignorancia.
Esa ignorancia es de nuevo usada por los que fingiendo ser maestros, intentan mantener. Es decir que nadie sepa donde esta el maestro Aguilar, que nos rompe el negocio. Que nadie sepa lo que hace, que nos arruina el Chiringuito. Que se olvide su rastro. Que no se hable de el, Que se ignore su paradero, su escuela, sus habilidades y conocimeitno, sus conquistas, y sus logros. Que si se hable de él sea cuando se haya muerto. Para que alguien usurpe su conocimiento o diga que lo posee en secreto, y que el maestro no pueda ni negarlo, ni rebatirlo, ni afirmarlo.
Para defenderlo de la envidia.
Envidia suscitada solo por conquistar, por obtener, por llegar y por ser. Envidia generada por los que no han conquistado nada, no han obtenido nada o por los que no son. Esa envidia que convierten en frustración, esa frustración que convierten en violencia, verbal o física. Contra esa violencia contra la que hay que estar defendiéndose constantemente. Estúpidamente incluso de algunos de los alumnos del maestro Aguilar, que cuando hace alguna proeza en publico en la escuela, miraban al otro lado. Y cuando les preguntabas, decían, “no, se yo no he visto nada, ¿a qué te refieres?.... Una buena manera de ser violentos. Pacíficos violentos. Ahora tras las fotos, tras las cámaras ya no podrán decir, no se hizo, no lo ví, no sucedió. Ahora tendrán que buscar otros mecanismos para atacar. Seguro que los encuentran. Son violentos enfermos. Son paranoicos de la violencia, sin sentido. La envidia da eso.
Para defenderlo de la injusticia.
Por que es injusto no dar a cada uno lo que debe o merece, los reconocimientos, o los fracasos. En eso se basa la honradez. Sobre todo a los que buscan el camino del conocimiento, los que buscan el camino de la verdad. Cuantos maestros dan clases en toda Euskadi, en toda España, en toda Europa, en todo el mundo, que dicen enseñar ese camino. ¿Cuántos de esos maestros han alcanzado cotas tan altas de entendimiento del camino, control del conocimiento, y maestría que la alcanzada por el maestro Aguilar?
¿Dónde están sus capacidades? Al ingeniero se le aplaude por inventos, al Arquitecto por sus edificios emblemáticos en el mundo se le llama maestro, a los cirujanos se les llama “Grandes” por sus éxitos en el quirófano. A los músicos, a los poetas, a los pintores, a los escultores, a los bailarines se les llaman maestros por su obra realizada. A los deportistas se les llaman campeones cuando pulverizan records. Todos han de mostrar sus conquistas. Repito ¿Dónde están las conquistas, de estos expertos conductores de personas, estos gurús de personas, estos enseñantes de personas: En Tai Chi, Filosofía, Budismo, Shintoismo, Reiky, Tarot, Magos, Chi Kung, Karate, Taekwondo o Kung-Fu?
Sobre todo los que juegan con poseer conocimientos secretos, que nadie puede ver, y que han sido otorgados solo a ellos, y a nadie mas. Esos los peligrosos, los que no crean un ambiente, sobre ellos que no existe, un ambiente tenebroso, enredado para que no veas el final del camino, para que te pierdas en él.
Y QUÉ PUEDO HACER YO, QUE PUEDES HACER TÚ
Primero alcanzar maestría suficiente.
En ello estoy, Ser maestro, alcanzar el camino, poder mostrarlo con mi ejemplo, con mi enseñanza, con la que he recibido del maestro Aguilar. De quizás uno de los grandes maestros de la Historia.
Segundo Enseñar, lo aprendido.
En ello estoy, Enseñar lo que me ha sido dado. Lo que no me pertenece. Mostrar a otros el camino, para que lo encuentren, claro, limpio. Para que cuando hay un tesoro como creo que es la enseñanza de mi maestro, se pueda difundir, dar a conocer. Para que otros aprendan como yo.
Tercero, mostrar el sendero, la luz del castillo y la puerta de su entrada.
En ello estoy. A todo el mundo le hablo de mi maestro, de donde esta, por donde anda, por donde ha andado, donde enseña, cuando y como. Que a realizado, que ha conquistado. Cuantas personas ha reparado, cuantos corazones como el mío ha reparado.
Con todo mi respeto, mi cariño y mi gratitud, mi devoción, mi admiración y mi fidelidad de por vida.
José M. Álvarez
Maestro
ceremonia del fuego
Hace poco, unos cuantos tuvimos la oportunidad de observar algo que seguramente pocas veces se ha visto. Delante de nuestros ojos, a unos pocos metros de distancia, varios Maestros pasaron caminando por encima de un montón de brasas encendidas sin sufrir daño alguno. Tras esto, el Sifu Aguilar nos sorprendió apagando brasas con sus manos desnudas y tocando un hierro al rojo, primero con la mano y más tarde, para nuestra sorpresa, con la lengua todo esto sin sufrir ningún tipo de quemaduras. Debo decir que llevo ya muchos años con el Maestro Aguilar y le he visto hacer muchas cosas difíciles de creer, aunque ninguna como esta. Le he visto usar su Chi Kung para soportar durísimos golpes, le he visto apoyarse una lanza sobre la tráquea y cargar todo su peso sobre ella… y muchas cosas mas, pero quiero hablar sobre el fuego y quiero hablar sobre ello porque (por el momento) es sin duda lo que más me ha sorprendido de todo lo que he visto.
Me gustaría tratar de cuantificar de manera aproximada la dificultad para realizar un ejercicio de estas características. El primer ejercicio de Chi Kung de este tipo que se ha visto hacer recientemente al Maestro es colocar la mano sobre la llama de una vela esteárica, lo cual puede parecer poco al lado de haber pisado las brasas de una gran hoguera, pero algunos se sorprenderán de saber que una llama tan modesta como ésa puede rondar en algunos casos desde los 1500 grados centígrados en su zona mas caliente hasta aproximadamente la tercera parte en su zona mas fría. No todas las llamas alcanzan iguales temperaturas, depende de lo que estemos quemando entre otros factores, pero en condiciones normales las temperaturas suelen ser de esas magnitudes también en una hoguera e incluso en un incendio forestal y de hecho suele bastar con acercarse a un metro de una hoguera para empezar a sentir mucho calor, suficiente como para que nos empecemos a quemar. En cuanto al ejercicio de tocar un hierro con las manos desnudas, podemos decir que la mayoría de las aleaciones de este metal vienen a ponerse al rojo en torno a los 700 grados centígrados y que por supuesto, unos segundos después de que deje de estar incandescente sigue estando a esta temperatura. Es, yo creo, más fácil hacerse una idea de la dificultad del ejercicio mediante números más cercanos, podemos hablar por ejemplo de cuando nos quemamos con agua hirviendo mientras cocinamos, caso en que hemos tocado un líquido a 100 grados centígrados y nos puede salir por ello una buena ampolla. Normalmente, por poner otro ejemplo de la vida diaria, la gente se empieza a quemar con el agua de la ducha a temperaturas cercanas a los 45 grados. Esto nos puede dar una dimensión aproximada acerca del ejercicio que vimos el otro día, en el que jugamos con un margen de temperaturas entre 15 y 20 veces superiores a las que normalmente nos empiezan a producir dolor. Al menos en teoría, es imposible que una piel humana pueda soportar algo como eso sin quemarse. Si nos atenemos a la medicina, nuestros tejidos o las células que los componen son incapaces de soportar tanto calor, las moléculas de las que estamos hechos no lo soportan, se rompen enlaces y cambian conformaciones de forma que, en definitiva, las células se ven dañadas y mueren llegando en algunos casos a carbonizarse por completo, produciéndose así los diferentes grados de quemaduras. Esto, aunque le estoy poniendo números y explicaciones, es yo creo que de sobra conocido para todos basándonos en el simple sentido común. Si tocamos algo muy caliente nos quemamos.
A lo que quiero llegar es a que no sé de la existencia de ningún tipo de teoría científica existente que pueda explicar esto. Que una serie de ejercicios respiratorios, musculares o mucho menos mentales puedan permitir esto es algo que se escapa por completo a la ciencia actual. Se conocen casos de personas, que con un cierto entrenamiento, son capaces de controlar algunas funciones vitales de manera poco común, como por ejemplo la frecuencia cardiaca, o que son capaces de ignorar un dolor agudo. En otros ejercicios Sifu ha llegado a mostrar también una enorme resistencia a los golpes o a ser atravesado por una punta metálica aguda, algo que se escapa sin duda a lo normal, pero esta vez se ha visto algo que escapa por completo a la ciencia. Tenemos un proceso de daños celulares que no se ha producido o dicho de otra forma, una serie de procesos químicos que deberían haberse dado y no lo han hecho. Este hecho no es desde luego explicable según ninguna de las teorías científicas de las que haya oído hablar. La única explicación disponible es la que proviene de los Maestros que realizan estos ejercicios. La explicación del poder de la mente, del Chi y de la concentración profunda, magnitudes que me temo no se pueden medir en laboratorios, aunque como ha quedado bien probado en la práctica son explicaciones que llevan a algo real y enormemente impresionante.
Daniel Fernández
Cinturón Negro Tercer Dan de Shaolin
Licenciado en Química
A mi Maestro
A mi Maestro.
Acabo de leer su carta, Maestro Aguilar y pensaba en dar gracias a Dios o algo muy superior por estar con nosotros, haberle conocido, ver todo lo que hace y como nos lo regala, pero he pensado después que no se si habrá algo más grande que usted.
Así que quiero decir que gracias al maestro Aguilar por que el maestro Aguilar sea mi maestro.
Le he visto hacer muchas cosas, imponentes, esta del fuego es otra de ellas. No pude estar allí, espero que en otro año pueda alcanzar el honor de ser invitado. Y poder compartir ese tiempo, ese momento con usted. No para ver si lo hace o no. No para admirarle, no para aplaudirle, no para reconocerle, no para contarlo. Para poder mirar su Aura en ese momento, seguro que nadie se ha fijado, seguro que brilla en la oscuridad, seguro que se miro con atención está. Lo que pasa es que todo el mundo se queda mirando el fuego, se queda mirando las lanzas, se queda mirando, la pala.
Yo como siempre, le miro a usted. Como me gustaría estar allí, haber estado. De seguro su aura será brillante, amarilla, como el Sol.
Antonio José Jaime Jorge
Monitor de Kung Fu Shaolin de la sede Zen4 Costa Bilbao
Alumno directo del maestro Aguilar
Estimado Maestro
Estimado maestro
Gracias.
Esta carta es un regalo para mi y para muchos de nosotros. Siento que no tengo palabras para acercarme a lo que nos transmite. Puedo decir que es bonita, sencilla pero intensa, humilde… sin embargo creo que hay un atributo, un adjetivo que puede abarcarlos a todos ellos: humana. Esta carta refleja humanidad, humana como la vida misma, en esta caso la vida de nuestro maestro. Cuantas cosas detalles y vivencias en tan pocos parrafos, lineas y con tan pocas palabras. Creo que salta a la vista de todos que es un maestro, un maestro chan, ¿porque? Por la humildad que desprende.
Me gustaría centrarme en un aspecto bueno en mejor dicho en una de sus capacidades.
La capacidad de comunicar que nuestro maestro tiene. La capacidad de transmitir: fuerza, energia , chi, espiritu esperanza etc. a traves de su palabra es decir comunicandose con nosotros , sencillamentete es maravillosa. Sirva como ejemplo de su capacidad de comunicar esta carta. A mi la segunda vez que la he leido (anteriormente la he leido sentado en casa), estando de pies me ha echado hacia atrás, a otros compañeros les ha erizado la piel, otros han llorado de alegria … ¿no es maravillosa?
¿ A cuántos nos ha atendido el personalmente el maestro cuando fuimos a preguntar, informarnos o matricularnos en su escuela? ¿Qué recordamos de aquel momento?
Por esto creo que a mi lo que de verdad me impresiona por encima de lo que pueda saltar, de la velocidad a la que se mueve, de todo el tui shou que domina , de cuantas velas encendidas puede apagar es su palabra, bueno su palabra y su capacidad de curar caso de Samia y Aintzane. Tal vez este influenciado porque acudo a clase de meditacion (sentado y con ojos cerrados ), tal vez.
Durante una clase de chikung nos dijo: “nosotros los monjes de shaolin llegamos a cotas tan altas de chikung porque ahondamos en el corazon” en otra nos enseño: “cuanto mas y mejor corazon tengas mas y mejor chikung podras hacer” entonces llegando a donde ha llegado demostrando las capacidades que ha desarrollado me pregunto: ¿ que corazon tiene este hombre, nuestro maestro? Detrás de las formas propias de un maestro la seriedad, rectitud, responsabilidad etc. hay un corazon inmenso. Gracias maestro.
Sin embargo hay mucha incomprensión detrás de nuestro maestro: yo antes empezar a entrenar en su casa. He escuchado cosas como: “el monje, bua! ¿El unico? Vas a Francia y hay otro vas a Inglaterra y hay otro tambien … ademas no creo en chorradas de reencarnaciones” no voy a seguir pero si voy a añadir que ese señor dice cosas de estas y luego a sus alumnos les pone los videos de la revista Cinturón Negro elaborados por el maestro. ¿ porque esta situación, esta actitud de una persona que lleva muchos años practicando artes marciales hacia el maestro Aguilar? Sirva de ejemplo
Pero ademas hay incomprensión por parte de nosotros en forma de compartamientos no correctos hacia nuestro maestro que es maestro de todos porque a todos nos enseña por igual.¿ cuantas lecturas lleva esta carta? ¿Cuántas respuestas? Todos vemos el vacio que hay. ¿Por qué?
Yo por eso escribo , por eso respondo, porque con nuestro silencio se le hace mucho daño, y yo no quiero lastimarle sino todo lo contrario mostrarle gratitud y cariño ,si cariño, porque es mucho lo que nos da a cambio de muy poco.
Gracias maestro.
Iñaki Guardo
Alumno del maestro Aguilar
Estimados compañeros y hermanos budistas
Estimados compañeros y hermanos budistas,
Como novicia del Monasterio Budista Océano de la Tranquilidad y como alumna del Maestro Huang C. Aguilar, también fui testigo directo y pude presenciar, sentir y vivir la que para mí fue la excepcional, única e irrepetible Ceremonia del Fuego que realizó el abad junto con los monjes David González y Jose Manuel Alvarez en público ante alumnos, discípulos, novicios del monasterio y el equipo de grabación de TV de Antena 3 con su presentador Javier Serra, grabación que en Abril de este año, se emitió por ese canal alrededor de la 01:00´de la madrugada en el programa “El Arca Secreta” con el título Capacidades de la mente, así como de las igualmente excepcionales demostraciones de sus capacidades extrasensoriales reconociendo, sintiendo a las personas y haciéndoles demostraciones de kung fu con 2 armas sin ver , colocarse una lanza en la tráquea sin ser atravesado, apagar velas con dedos de espada sin tocarlas a una distancia de medio metro, leer en las mentes y corazones de las personas, derribarlas sin tocarlas, hacer disparos intuitivos con sus flechas…. Capacidades que hemos oído de las leyendas que algunos pocos elegidos han demostrado, pero que ahora y aquí, están todas reunidas en un solo ser humano, nuestro maestro, una realidad y una gran verdad. Por lo que guardo como el más grande de los privilegios y regalos, su enseñanza sellada al fuego en mi interior. ¡Cuánto nos das y qué poco lo apreciamos!
Cuando los alumnos, discípulos y novicios del Monasterio llegamos y empezamos a caminar por aquellos jardines, con árboles centenarios, no olvidaré la cara que poníamos porque el paisaje te envolvía con su naturalidad y su armonía, te tranquilizaba. Todo parecía encajar, el entorno, la puesta de sol, el saludo de la luna llena, la hoguera y la atmósfera de respeto mutuo entre seres humanos y universo. Era de noche cuando nos sentamos en nuestros cojines de meditación a una distancia prudencial, para presenciarlo sin molestar y perturbar sus mentes. Tras una pequeña meditación para tranquilizar nuestros corazones y pacificarnos, el maestro nos reunió en un círculo alrededor del fuego, la altura de las llamas era como cerca de los 2 metros, nos arrodillamos y nos colocamos a una distancia de medio metro. El maestro nos pidió que observáramos el fuego, que lo sintiéramos, de alguna manera el fuego nos estaba purificando aunque no nos diéramos cuenta. No olvidaré sus palabras después de un rato de acercarnos un poco más, de descubrir el torso o el hombro y los brazos. De sentirte desnudo y sentir el calor tan intenso que llegaba a quemarnos, que tu instinto te echa hacia atrás y de experimentar ese dolor, es cuando el maestro nos dijo “ Pensar en la Edad Media, cuando se quemaban a las brujas en la hoguera”. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, me estremecí ¡Qué dolor! El sufrimiento tan espantoso que les hacían pasar antes de morir y encima lo justificaban en nombre de Dios, de su amor y de su perdón hacia todos. ¿Cómo un ser que se denomina humano es capaz de realizar semejantes barbaridades? Eso lo veía en los demás, pero ahora gracias a ti, maestro, puedo ver y confieso que si hubiera nacido y vivido en ese tiempo, estoy segura que sería una de esas personas que presenciaban la ejecución, que miraban y no decían nada por defender la injusticia y sus métodos de tortura e incluso me atrevería a decir que ni me plantearía si estaba bien o mal. Por tanto debo mirar dentro de mí y ser responsable de las consecuencias de mi no entendimiento y vivir en el infierno que me he creado, de no ver el engaño, de ser un borrego más dentro de una masa de borregos. La bárbara soy yo porque al día de hoy me he torturado a mí misma, he torturado a mi maestro, a los seres queridos y los que ni siquiera he conocido.
Ahora entiendo, al leer tu carta de lo que has vivido y sentido al tocar el hierro al rojo vivo, que tuvistes que pelearte con las inseguridades de todos nosotros, que nuestros oscuros pensamientos se clavaban como cuchillos en tu mente, que nuestros miedos, admiración y envidia no hacían más que torturarte. Ahora entiendo como todas estas torturas que has sufrido, entrenando en Shaolin, enseñando las artes marciales y el budismo chan, que sigues sufriendo de tus alumnos, de los que ahora no son tus alumnos y quieren aplastarte para su propio negocio comercial, contribuimos a que desarrolles de forma sobrenatural las capacidades de tu mente y el entendimiento de su vacío.
Yo siento que nuestro maestro por su inmensa humanidad, por la demostración de sus capacidades milagrosas o extraordinarias, por su entendimiento del vacío, del chan y su pureza, es la reencarnación de Tamó. Pero todo el dolor y sufrimiento de un solo ser humano ¿podrá transformar a todas las personas para que la HUMANIDAD sea una realidad y podamos seguir existiendo?
Lo que sí sé, es que día tras día, paso a paso, la transformación se está realizando.
Volvimos a sentarnos en nuestros cojines para seguir con la meditación, cuando abrí los ojos, allí estaba mi maestro, al lado del fuego, su rostro y cuerpo iluminado, saltando cerca las chispas, serio y concentrado, pero con una naturalidad que parecía que hubiera convivido con el fuego toda su vida, con una pala de hierro y mango de madera que introducía en la hoguera y que por el calor tan insoportable, se dilataba y llegó a tener problemas que resolvió con su maestría para poder sostenerlo con su mano sin que se provocara ningún accidente. Fue observarle en la posición de ma pu con la pala de un rojo incandescente cerca de su rostro, como con el canto de su mano golpeaba el metal y veía al forjador de la espada interior de cada uno de nosotros, quitándole las impurezas y convirtiéndolo en metal noble y puro, preparándolo y permitiéndole que tocara el espíritu puro de mi maestro, por lo menos así lo viví yo.
Y tocastes 4 veces con tu lengua el puro metal, sin tener ninguna ampolla ni quemadura.
Pero tu carta es un regalo tan maravilloso, que leo tus palabras, maestro, y las absorbo como cuando en clase de chi kung nos dices que tomemos el aire, como si de una manzana se tratara, que observas y la coges del árbol, la hueles, la muerdes, la tragas y la digieres porque es nuestro alimento. La energía que está dentro y fuera de nosotros, pero realmente son tus enseñanzas mi alimento. Te he oído decir muchas veces que tenemos que reflexionar sobre todo lo que escuchamos de la enseñanza, que es la única manera de avanzar en el entendimiento, por eso aunque ahora no llegue a entender, se que esa sabiduría está almacenada en mi ser y que algún día, hará que mi mente despierte, que pueda ver algo más que los pensamientos limitados por mi lógica, que no me refugie en los recuerdos y siga creando fantasmas a mi alrededor, que mis fustraciones no las convierta en algo destructivo para mi propia vida y la de los demás, porque de lo contrario, ya estoy muerta.
Nos dices que salistes de tu cuerpo sin abandonarlo y que pudistes ver el interior de tu mente. Estuviste en el más allá para luego volver al mundo terrenal. Esto me hace pensar en la muerte y en lo que hay después de ella y recuerdo que en el seminario de Chan del 5º Aniversario de la Delegación Alemana, nos estuviste hablando de chan elevado, y nos decías que podemos observar muchos casos de personas, sobre todo en accidentes en que las víctimas están a punto de morir, que han encontrado un estado de pacificación de su espíritu y no de miedo a la muerte si no de aceptación, que está corroborado por bomberos, médicos de urgencias, etc. Me acuerdo escucharte decirnos que la muerte no podía ser algo malo, no te podía hacer daño si tu pensamiento es puro, tú la veías como una mano amiga que te tiende para llevarte a otra vida. Hablabas de la rueda del budismo chan, de cómo después de la muerte, nos reencarnamos, seguimos viviendo nuestro propio infierno o purgatorio, del que tanto hablan los católicos pero no se sabe dónde, para seguir purificando nuestro karma, con el ideal de llegar a alcanzar la iluminación, pero también decías que hay unos instantes antes de la muerte, en que si tus pensamientos son puros, puedes salirte de esa rueda y cambiar tu destino. Por eso me parece tan hermoso lo que nos enseñas y veo claro que seguir a mi maestro, es el camino.
Ya no sólo aprendemos cuando nos dirigimos a la escuela a practicar y escuchar a nuestro maestro, ahora son todas las horas del día y de la noche, las que podemos seguir aprendiendo con tus cartas cuando entramos al foro y a la página web, y leo las cartas de mis hermanos y compañeros, y es el Monasterio budista Océano de la Tranquilidad, quién también me sigue enseñando, porque un maestro siempre está.
Cuando he leído en tu carta que ahora puedes ver en el interior de cada uno de nosotros y que es fascinante, no he podido contener las lágrimas, yo no lo consigo ver aún. Cuanta humanidad hay en ti para aguantar tantas puñaladas, me siento fatal. Que confusión tengo, ya no sé si soy real, si mis pensamientos, mi lógica, mi animal es algo creado por mi mente. Tengo 44 años y es muy duro reconocer que lo que veo no es real. Muchas veces te he escuchado decir que solo vemos lo que tenemos delante de los ojos y por eso no vemos más allá, la auténtica realidad, pero mi esperanza es la de poder ver algo mi interior, antes de mi muerte. De lo que estoy realmente segura es que a tu lado estoy en un camino real.
Gracias eternamente por devolverme a la vida.
Maite Gorostiaga
Monja Novicia del Monasterio Budista Océano de la Tranquilidad