ABAD AGUILAR. 2008 BERLIN. CURACION. Tumor Cerebelo, Oido
2008 BERLIN, ALEMANIA.
Fenómenos y capacidades
difíciles de definir, explicar o catalogar.
EL MAESTRO AGUILAR TRATANDO UN CASO DE UN TUMOR EN EL OIDO INTERNO, AINTZANE ARTABE.
ACCESO A LA WEB OFICIAL. 5º ANIVERSARIO FUNDACION DE LA ORGANIZACION ALEMANA
http://www.shaolinmonastery.org/cast/hist/05aniv01.htm
Hola a todos.
Mi nombre es Aintzane Artabe, discípula del Gran Maestro Huang C. Aguilar y Alumna del Sifú David González en Galdakao.
El Temido diagnóstico. Enfrentarse a la vedad, un Tumor.
Nunca sabes cuando realmente pierdes el oído o la vista, ya que suele ser un proceso lento en muchos casos. Yo fui consciente de mi problema cuando un día hace cuatro años empecé a notar que al contestar por teléfono por el lado izquierdo, no entendía muy bien las palabras. Eso me llamó poderosamente la atención. Lo demás fue triste pero irremediable, poco a poco iba dejando de escuchar, cada vez mas. Describir lo que ocurre en esos momentos es imposible, pero yo tenía ruidos, como cuando te entra agua y notas como se mueve de un lado a otro. También de vez en cuando tenía pitidos y otro tipo de ruidos difíciles de explicar.
Por lo que la temida consulta con el especialista ya fue inevitable. Fui al médico, viendo los síntomas, la exploración se hizo más profunda, hasta que al final una resonancia magnética nos revelaría la naturaleza del problema. Un neurinoma en el oído interno, un tumor benigno, pero en muy mala posición. Esta cerca del cerebelo, de 8 mm. Así que el problema no era el tumor, sino su crecimiento, y la posibilidad de crear parálisis facial y aplastarme el cerebelo. Lo dejaron en observación, una resonancia cada año y ver si crecía o no.
Los peores temores se confirmaron, el tumor crecía, y mi estado empeoraba, mareos desequilibrios, dolores. Los médicos siempre te intentan dar esperanzas, “tranquila, el crecimiento de este tipo de tumor es muy lento, puede estar toda la vida creciendo y no causar daño…” pero la otra opción de tratamiento era cortar. Cortar el nervio auditivo para extirpar el tumor y perder totalmente el oído. Decidí la opción de la radiocirugía. Así que al cabo de dos años me mandaron a Donostia, al Instituto Oncológico, donde están unos de los mejores especialistas en este tema y donde tienen la última tecnología para operar, según me dijeron en el hospital de Galdakao. El camino en coche fue interminable, parecía que no llegábamos nunca.
La operación es mediante rayos gamma crear una necrosis en la zona y evitar así su crecimiento. Pero para eso, te atornillan una corona a la cabeza que luego atornillan a la camilla para que los rayos no actúen en otra parte del cerebro.
Aún siendo un sitio especializado, con la ultima y mejor tecnología y con los mejores médicos, me tuvieron que colocar la corona tres veces. La segunda sobre las heridas que la anterior me dejo. Y todo porque en el último momento la maquina fallaba y no se atrevían a meterme de nuevo. Es muy doloroso, triste y desagradable, Una mala experiencia que como una tortura, has de tener no por tu gusto, y sin embargo la tortura sigue. Incluso pasado medio año de aquella espantosa experiencia todavía era capaz de notar los cuatro puntos exactos de los cuatro tornillos de la corona.
Después de la operación, me tuvieron que dar calmantes tan fuertes que desvariaba, no sabia ni donde estaba, ni lo que veía. La recuperación de la propia operación es también muy dolorosa, como lo saben todos los que alguna vez han sufrido alguna. Tardé un mes y medio o dos meses, para volver a recuperar el equilibrio, porque si antes lo tenía malo después era mucho peor. Pero con mucha voluntad, mucho esfuerzo, y paciencia el cuerpo acaba por ir recuperando la salud y recuperándose de los efectos de la propia agresiva pero inevitable operación de rayos Ganma. De eso ya hace dos años, y sigo recuperándome, hasta el día de hoy y con los mismos controles anuales para seguir con la observación.
El tumor eliminado crece de nuevo.
Por desgracia la última resonancia que me han hecho recientemente, en diciembre del 2007, me ha dado una nueva mala noticia. El tumor ha crecido otra vez, 13 mm. Y desde el hospital de Galdakao donde esta el otorrino me vuelve a mandar a Donosti para que me lo valoren allí. Se tendrá que decidir si hay que operar otra vez o no. Los síntomas que tenía hasta este momento, eran ruidos y el no oír por el lado izquierdo, sobre todo con ruido de fondo como en un bar o cuando alguien te dice algo al oído y tambalearme sobre todo en clase cuando el maestro nos dice en limbu y con ojos cerrados. Nunca se lo he comentado a mis maestros, ya que siempre he notado que hacer Tai Chi me venía muy bien, aunque al final, en la actualidad, hago también, meditación, Kung-Fu, Yoga y Tai Chi.
Sin embargo tras decidir dar el paso de ser novicia del Monasterio Océano de la Tranquilidad, decidí pedir consejo a mi guía espiritual, Maestro Huang C. Aguilar. Quizás mas que pedirle consejo lo que pretendía era contárselo, o quizás desahogarme, no lo sé. Solo quería oír su consejo, ya que se que como maestro y como médico podría ayudarme por lo menos a calmar mi miedo al escuchar palabras sabias, profesionales y amables. También quería disculparme con él y explicarle por qué no podía nunca centrarme en la posición de meditación, al mismo tiempo que sabía que no necesitaba hacerlo. Curiosamente lo que me salió decirle es que él siempre que se acercaba a mi en clase para hacerme correcciones personales, enseñanzas o comentarios, lo hacia siempre acercándose por el lado izquierdo, hablándome a susurros. Pero aún sin oírle, siempre le entendía.
Su respuesta, fue, cuando vuelva de Alemania hablamos, ya que es un tema muy muy serio, y quiero prestarte toda mi atención. El tenía que ir a impartir el seminario de Tai Chi del día 12 y 13 en Berlín, y volaba al día siguiente de mi conversación con él.
A su regreso, los compañeros nos comentaron cosas maravillosas e increíbles de las capacidades del maestro Aguilar. Me quedé muy impactada con el caso de Samia Burchardt, una alumna con graves problemas de Salud y que el maestro había ejercido sobre ella con su Chi Kung, una muy sorprendente influencia o curación.
Ya a su regreso de Alemania mi maestro estuvo muy ocupado preparando muchísimas cosas, como preparar la conferencia que nos dio a todos el pasado viernes. Donde se nos desvelaron a todos una gran cantidad de experiencias vividas por muchos sobre las capacidades de este tan extraño, mi maestro, Huang C. Aguilar. Yo esperaba con paciencia que él estuviera, menos ocupado con todos sus compromisos, con decenas de personas que también le necesitaban. Cuando tenía un momento me decía “no me he olvidado, tenemos que hablar”. Yo por respeto esperaba, sé que es una persona muy ocupada, pero que siempre tiene o busca un momento para hablar con los alumnos. Así que cuando estuviera menos atascado con los seminarios, y todo lo ocurrido alrededor de ellos, sabía que me llamaría por teléfono o me esperaría en Costa para hablar. Sin embargo se puso en contacto con mi pareja, Alex, y le dijo que estaría bien que organizáramos un viaje a Berlín para encontrarnos con el maestro Aguilar en su próximo Seminario que impartiría el 26 y 27 de abril, “allí hablaríamos”.
El comienzo de mi cambio.
A Berlín, llegamos por la mañana, y tras una comida que nos organizaron los compañeros de Alemania, para los 12 alumnos que volábamos desde España, nos dijeron que esa misma noche el maestro Aguilar haría una nueva sesión de Curación para Samia Burchardt, ninguno de mis compañeros sabían de mi problema.
Una vez allí, el viernes participamos en una clase especial que el maestro Aguilar daba dentro del programa de actividades organizadas por el 5 aniversario de la fundación de la delegación alemana, un día antes del Seminario de Chan. Tras una tarde de una belleza y tranquilidad especial, tras practicar Tai Chi, Yoga y contemplar un hermoso atardecer, la clase terminó para todos, menos para el maestro Aguilar, quien se quedó dentro de la sala de entrenamiento a solas con las puertas cerradas. El motivo no era otro que preparar su espíritu para ofrecer al cabo de media hora para Samia y para mí. Nos pidieron a todos que saliéramos de la sala en silencio, porque el Maestro Aguilar iba a hacer chi kung para Samia. Y en ese momento el maestro José Manuel Álvarez vino y me dijo que si me quería quedar que podía hacerlo, y le dije que si.
En ese momento el maestro cogió su cojín de meditación lo coloco en un punto de la sala y le dijo al maestro Nadim que encendiera alguna luz tenue, y apagara las luces de la sala. Nadim no conocía el sistema de aquella sala, por lo que toco botones al azar, para ver que le parecía al maestro, ya que había más de 10 combinaciones, para distintas actividades, aeróbic, bailes, etc. De repente al encender una, el primer botón que toco, toda la sala estaba a oscuras y un chorro de luz iluminaba directamente el cojín que el maestro había dejado en la oscuridad minutos antes. Parecía una señal, ni hecho a propósito. Justo un foco alumbrando el cojín que quedaba en medio de la luz, precioso. Todos nos quedamos un poco embobados, incluso el organizador Nadim, quien llamó la atención del maestro Aguilar para que mirara hacia atrás. Al hacerlo, el maestro solo dijo, “Wouuu” se puso serio y se mantuvo en silencio.
Ya dentro de la sala, el maestro Aguilar a solas con Samia, mientras todos los demás esperábamos afuera pudiendo observar lo que dentro ocurría a través de los ventanales de la sala. Mientras hacia Chi Kung para Samia, yo estaba fuera de la sala de entrenamiento, esperando, de espaldas a la cristalera de ésta. Una media hora en la que no se que se me pasaba por la cabeza. Al de un rato vi salir a Samia ayudada de Nadim y del Maestro José Manuel, Salía conmocionada y mareada.
Yo seguía esperando de espaldas a la cristalera. Paso un buen rato y sin saber por que en un momento miré hacia atrás y vi al maestro Aguilar que se acercaba directo hacia mí. Parecía que me estuviera llamando en silencio. ¿Me llamastes Maestro? Haciéndome un gesto con la mano indicándome que entrara. Fue increíble. Aunque a aquellas alturas todo lo era. Estaba sentada con mis compañeros en el pasillo esperando y de repente me encontraba caminando hacia mi maestro, como si lo tuviera programado. No les dije a los compañeros ni “el maestro me ha llamado, hasta luego”, nada. Fui directa.
Me senté y hablo un rato conmigo, algo que no pienso repetir, jamás a nadie. Luego Se coloco cerca de su lugar, su espacio, justo donde había dejado sus cosas y su cojín de meditación, y comenzó a hacer ejercicios de chi kung. Aunque estaba de espaldas a mí, frente a los dos era todo una pared inmensa de espejos. Tan solo estábamos separados por dos metros. Muy muy cerca, ya que el maestro jamás se dejaba ver ni a un kilómetro cuando se ejercitaba en Chi Kung. No puedo describir lo que vi. Yo solo con verle la cara me impresionaba, vamos que porque es mi maestro sino me hubiera dado hasta miedo. Su cara se transforma, cambia, parece que se comunica con el aire, y lo exprime, parece que es capaz de robar de él, de tomar de él, de tomar de la fuerza de la tierra, del aire o del cielo, lo que luego me regaló.
Tras unos diez minutos más o menos, me dijo que me tumbara. Me enseño las manos solo para mí. Fue increíble ver que la misma demostración que hizo en España, en Bilbao, delante de mas de 50 personas, en el seminario de Chi Kung del pasado Febrero, de ser capaz de elevar la temperatura de sus manos con el pensamiento, con su fuerza, con su capacidad, con su maestría, con el poder que le ha sido otorgado. Vi como pequeñas microgotas solo en sus manos, unas manos rojas muy rojas y muy calientes. Solo me dijo una cosa, “¿Lo ves, Aintzane? Todo este poder todo mi chi Ahora es para ti”
Yo cerré los ojos. Recuerdo como notaba como calor, pensaba que era porque tenia su mano en mi abdomen, pero no, porque en ese momento me toco con las dos manos en la cabeza y el calor lo sentía desde la cabeza hasta la cintura. Era como estar aislado del exterior, pero a la vez muy sensible de todo lo que pasa. De repente mi cuerpo empezó a temblar, como cuando tienes frio y tiritas y no puedes evitarlo, pero sin tener frio. A veces solo me temblaba la parte superior del cuerpo y otras todo el cuerpo. Era extraño, porque al principio creía que igual eran los nervios, por que mi corazón latía muy deprisa, pero vi que no podía evitarlo y al poco tiempo me olvidé, no le di más importancia. Además esa sensación de tiritar se contrarrestaba con otra mucho más agradable, una sensación de calma, tranquilidad, bienestar, ahí si que parecía que no había nada más a mí alrededor, casi ni el maestro. Era como cuando hay mucho ruido y de repente todo el mundo se calla a la vez y te das cuenta de la tranquilidad, del silencio, de la paz.
Cuando terminó me mandó que no tratara de hablar ni de levantarme, que me mantuviera cómodamente en el suelo. Me quedé un rato con los ojos cerrados y seguía tumbada hasta que vinieron el maestro José Manuel Álvarez y Alex a ayudarme a levantarme. No creía que necesitara ayuda por que yo me encontraba despierta, sensible, consciente en todo momento, pero el maestro obligó a los dos a sujetarme y acompañarme uno a cada lado para sacarme de la sala. Pero sin embargo ellos debían de ayudarme por que mi estado no era normal, aunque no puedo describirlo. Yo me encontraba muy muy bien, y sin embargo los que me ayudaban tuvieron que ayudarme. Era como estar en una nube. Y a su lado la verdad es que estaba más tranquila. Ya fuera me llevaron al vestuario para sentarme con más intimidad para recuperarme. Allí sentada acompañada de Maite, Iris y Teresa. El tembleque todavía me seguía, sin embargo yo me encontraba muy bien, no lo entendía. Yo les decía, “me encuentro bien, se que no me voy a marear ni caer al suelo” pero así y todo no me dejaron moverme en un rato. Ahora entiendo lo de la necesidad de ayuda. Por fuera todo el mundo que me rodeaba veía que no estaba en un estado normal y sin embargo yo me encontraba muy muy bien. Tras un tiempo que no puedo precisar, pude ya salir del vestuario y volvimos con los demás.
No se cuanto tiempo estuve, por lo que me han dicho en total unos 15 minutos, no lo se, podría decir como que fue un minuto o como que fue media hora, no lo tengo claro. En media hora ya estaba totalmente tranquila sin temblar, sin mareo y sin ningún tipo de dolor.
Los efectos enpezaron a llegar
Todo esto paso el viernes por la noche. Cené y dormí como nunca. A la mañana siguiente el seminario continuaba. Esa mañana no había notado ninguna mejoría hasta que en clase estuvimos con los ojos cerrados, y entonces me di cuenta “no tambaleo!!” no me lo podía creer, notaba mi paso mas firme, no tenia sensación de caerme. Con esto ya salí de clase maravillada, que sensación de equilibrio, con los ojos cerrados! Pero ahí no termino todo.
Al mediodía, después de comer Ramin nos llevo a un parque a tomar un café, yo iba hablando con el, íbamos los primeros, los demás nos seguían por detrás. De repente Alex se acerco a mi y me dijo “te das cuenta que te esta hablando por el lado izquierdo y estas siguiendo la conversación?” yo le conteste que si, pero no me había dado cuenta de que estaba oyéndole. Hasta al de un rato, y se lo conté a Ramin, “es mi primera conversación por el lado izquierdo en cuatro años”. Pero hasta al de dos horas o más no asimile la situación. Luego ya de vuelta en el seminario, empecé a contárselo a la gente y a asimilarlo yo misma. Tanto que me salio una sonrisa de oreja a oreja y todos los que estaban a mi alrededor también y luego empecé a llorar y los de mi alrededor conmigo. Fue un momento de euforia, con los sentimientos a flor de piel.
Pero ahí no termino todo, porque el domingo probé una cosa. Les pedí que me hablaran muy bajo por el lado izquierdo. Fue alucinante ¡¡¡¡ les entendía y oía lo que me decían, palabras sueltas, pero les oía. Y a la noche en la cena con mucho ruido de fondo, de trenes que pasaban justo por encima del restaurante era capaz de seguir una conversación. Pero tampoco terminó ahí todo, porque el lunes al coger el avión de vuelta a Bilbao, no me dolieron los odios, porque a la ida, fue horrible, llegué mareada, totalmente mis oídos taponados, con un dolor muy pero que muy intenso en el oído, parecía que me quemaba por dentro. Y a la vuelta como si nada, ni una molestia, ninguna sensación más allá de la típica por la presión del vuelo. Pero tampoco acabó ahí, porque el lunes por la tarde cogí el teléfono por el lado izquierdo y aunque no entendía nada, oía un susurro, sabia que algo me habían dicho. Antes no sabía que me había hablado, ni siquiera ese susurro. Pero es que tampoco acaba ahí, hoy martes, tengo menos ruidos, ya no son tan molestos, tan desagradables. Y todavía me queda toda la semana!
No se cuanto durara esto, no se si seguirá mejorando, si se parara e ira empeorando. Pero tampoco me importa. Ahora intento disfrutar de esta sensación de oír por los dos lados que ya se me había olvidado. Puedo ponerme en cualquier lado para seguir una conversación. Veo casi por primera vez el perfil derecho de mi pareja de la que siempre me colocaba a su lado izquierdo. Con esto me vale. Ahora te entiendo Samia cuando dices que te sientes como Superwoman. Yo me siento igual.
Mi maestro me dijo ven a Alemania a mi encuentro y hablamos. Yo no me imaginaba que su manera de hablar fuera así. Durante todo el seminario, todos notamos una magia que nadie sabe como explicar. Sucedieron cosas extraordinarias, efectos ante la presencia del maestro Aguilar que son difíciles de narrar. Gente que dice que se le eriza la piel al estar a pocos metros del maestro. Gente que al hablar con el se derrumba a llorar de la manera mas desconsolada que he visto nunca jamás, y luego le da las gracias. Gente que de las primeras filas en el seminario que dice le ha visto la piel erizada de los brazos o de la frente del maestro cuando pronuncia la palabra “Buda” “Poder” o “Zen/Chan” , descargas de electricidad electrostática tan fuertes de las manos del maestro hacia por ejemplo los pomos de las puertas que el chasquido que produce se oye a cinco metros, en una aula abarrotada de público, ver como el maestro dice delante de 40 personas, que alguien que esta susurrando al fondo y que nadie de nosotros hemos oído nada, decir no solo quien habla sino que esta diciendo concretamente y sobre que esta hablando. Pedir confirmación y la personas afirmar, derrumbándose al oírlo. Hacer andar a una persona con esclerosis múltiple quien además esta recuperando su Español, su memoria, hacer que alguien como yo oiga con un tumor. Tantas y tantas alucinantes, experiencias que creo que el poder de mi maestro excede con mucho lo que se puede catalogar en cualquier gran maestro con capacidades extraordinarias. Y decir simplemente que el maestro esta incluso por encima de esas capacidades de curación, leer el corazón, leer el pensamiento, adivinar lo que vas a hacer o decir, descargas de energía visibles, desvanecimientos de la gente a su paso. Y como todos decimos una extraña sensación de paz, armonía, por no decir que huele a perfume de paz donde el habla sobre sus enseñanzas.
El ya sabia lo que me tenía preparado, como siempre yo me enteré la última, así es mi maestro. La gente llora a tu paso, por que les arreglas muchas cosas. Yo no puedo llorar, estoy demasiado contenta, es increíble lo que estoy viviendo.
A la llegada a España.
En España, a mi llegada necesite dos horas para contarle a mis padres, que había pasado en Berlín, quien era el maestro Aguilar, que hacía, estaba nerviosa, excitada, no paraba de sonreír, y de no saber que decir, como contar. Al final mi madre y yo nos abrazamos, solo recuerdo eso.
El Lunes mi maestro me dio otra agradable noticia. El miércoles por la noche me daría otra sesión de su capacidad o Chi Kung, o Chan, o lo que sea que fuese” Por lo que he visto en mi caso en Alemania y con Samia, solo el maestro y tú, nadie mas en la sala. Sin embargo me dijo que si quisiera permitiría que mi madre estuviera no solo acompañándome sino presente excepcionalmente dentro de la sala.
El martes conseguí oír por teléfono por el lado izquierdo, bajito pero muy claro, las palabras eran claras, ¡ no me lo podía creer ¡Llamé a todo el mundo, sobre todo a mi maestro, llamé hasta Alemania y puse mensajes a todo el mundo. Sobre todo a Samia Burchardt. Creo que por ella, por su dolor, por lo desagradable de su caso, mi maestro aceptó hacer Chi Kung en público. El hecho de que este fuera unos de mis primeros síntomas, lo que me hizo ir al otorrino, fue como más especial para mí. El poder oír. Ahora me vienen recuerdos con el teléfono, porque yo siempre cogía el teléfono por el lado izquierdo y decía a la gente que no oigo bien, pero no me creían. Porque en conversación cara a cara oía bien. Poco a poco me fui acostumbrado a coger el teléfono por el lado derecho olvidándome poco a poco de ello.
El miércoles a la noche fue otro momento único en mi vida personal. A la noche el Maestro Huang C. Aguilar volvió a tratarme con Chi kung, en Bilbao en su escuela de la calle Costa. Mi madre venia seguro, mi padre intentaría hacer todo lo posible para acompañarme también. Aceptaron la invitación del Maestro Aguilar, para mi fue la noche perfecta. Mi Maestro y mis padres juntos.
Un nuevo encuentro con el Maestro
A las nueve empezamos la clase de meditación Chan, con retraso pero con normalidad. Mi maestro quería aprovechar para hacer reflexión interior. Pero al final de la clase mientras todos seguíamos manteniendo la posición y los ojos cerrados. Me llamo en silencio y me mando ponerme sentada frente a su posición de Loto. Tan cerca que mis rodillas tocaban las suyas. En ese momento sentía como si me chequeara por dentro, como si estuviera localizando mi dolor, mi tumor. Me puso las manos en el rostro sin tocarlo y descendía y ascendía constantemente, los dos frente a frente en posición de loto. Nadie lo vio pero supongo que formábamos una unidad, una bonita estampa.
Sentí calor, y todo lo que sentí la vez anterior, solo que esta vez la idea de que me estaba escaneando no se me quitaba de la cabeza. Aunque estaba tan nerviosa que no consigo recordarlo claro.
Regrese a mi sitio y en pocos minutos terminamos la clase. Me dijo en privado ya he hecho todo lo que sé. Ya he reparado lo que he podido. Pero lo que voy ha hacer ahora es dar un paso mas en mi Chi Kung, Dile a tu madre si quiere estar presente dentro por que vamos a cerrar las puertas. Entramos los tres mi maestro, mi madre y yo. Yo me tumbe, en horizontal y ayudó a mi madre a que estuviera cómoda y cerca de mi. El maestro empezó a hacer ejercicios de Chi Kung, yo sólo le oía con los ojos cerrados. Cuando termino, se arrodilló a mi lado. Yo notaba su calor. Un calor agradable, cálido, tranquilizador. Es una locura pero “Olía a calor”. Según las manos de mi maestro pasaban por encima de mi rostro. notaba como por puntitos se me erizaba la piel. Y otra vez ese tembleque, esa tiritona incontrolable, pero agradable.
Luego me contaron, yo no lo vi, que mi maestro se fue donde mi madre y colocó sus manos frente al rostro de mi madre y puso sus manos sobre sus hombros. Ella rompió a llorar de emoción, de manera discreta. Creo que tomó su energía de madre y me la dio, quizás vio algo en ella, y a ella también la reparó. Lo que sea se que el maestro la ha hecho con el corazón y con respeto, siempre en silencio.
Pasado un tiempo que no puedo determinar, se levantó y me dijo, hemos terminado, descansa unos minutos antes de tratar de levantarte. El Sifu David González y mi ama me ayudaron a incorporarme y salir de la sala. Mi maestro dijo antes, - “la veis la cara, mirarla, los dos la conocéis bien, su rostro ha cambiado, no parece la misma” Mi madre y mi maestro afirmaron con la cabeza sin palabras. Salí y vi que todos mis compañeros de clase estaban sin cambiarse todavía esperándome fuera, aunque yo estaba un poco aturdida, al mismo tiempo muy fresca, me llevaron al vestuario donde entro mi aita para acompañarnos a las dos. Mi ama con los ojos llorosos que no me sabia explicar porque y con el mismo tembleque que el mío. Cuando le preguntaron que tal, dijo “ Ha sido, ha increíble, solo puedo decir eso, no lo puedo describir ni expresar”. Ese momento me pareció mágico, como si después de ese momento como de unión no nos pudiéramos enfadar nunca más, momento de comprensión absoluta.
No se tú, ama, lo que sentiste, pero para mi fue el momento que mas hemos estado unidas y sin apenas tocarnos. Gracias por haberme acompañado, por haber estado ahí conmigo. Gracias aita por haber estado conmigo, aunque fuera de la sala, esperando paciente a que ama y yo saliéramos. Gracias.
Hoy jueves, me despertado llena de vitalidad, todas las mejoras siguen. Noto mi piel mucho más suave, como muy fina, de bebé. ¿Es un efecto del chi kung? Incluso veo mejor.
Oigo mejor, veo mejor, camino mejor, me siento mejor.
Con gratitud infinita para mi maestro
Maestro Aguilar, al que a veces he llamado mi muy querido maestro, no se que decir. Gracias no expresa nada. No se que pensar, no se que decir. No sabia que dabas tanto, no sabía que reparabas tantas cosas alrededor de todos. Ahora entiendo por que a tu paso algunos lloran o se desmayan.
Es increíble lo que el maestro hace por todos los demás y no me refiero a las curaciones, sino al esfuerzo que ha de hacer para darnos su fuerza o su poder. Yo he sabido ahora que durante los tres días antes de hacer algo tan grandioso, está en ayuno, a punto del desfallecimiento. Por eso no entrena, no le vemos entrar en clase. Necesita no contaminar su cuerpo, dejar a un lado los problemas. Porque el hacer Chi Kung, el ayudar, el dar, el ordenar, está por encima de todo, negocio, de toda cita, de toda responsabilidad, de todo egoísmo personal. De su propia familia, con tan sólo un zumo de un tomate o un cuenco de arroz pasa los 3 días. Los maestros José Álvarez de Bilbao, Nadim Sarrouh de Berlín y Carlos Mora de Barcelona que convivieron con el Maestro Aguilar durante esa semana en Berlín, me lo contaron, sin dejar de estar luego 12 horas dando el seminario, atendiendo a todo el mundo. Para luego dar lo mejor de él a las personas que lo necesitan.
Gracias.
Aintzane Artabe
28 años
Residente en Galdakao
Profesora de infantil
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gracias Aintzane
He llorado de alegría al leer tu mensaje.
Gracias Aintzane.
Ainhoa López Estébanez
me alegro
Aintzane
yo tampoco sabia nada
no sabes que alegria me he llevado
me alegro
Querida compañera
Querida compañera:
Después de leer tú carta no me queda mas que darte las gracias por hacernos participes de tus vivencias y emociones durante estos intensos días. Me emociono en cada uno de tus párrafos, me transmiten paz, alegria, serenidad cada una de tus palabras, a la vez que me emociono pudiendo percibir el cariño y agradecimiento que muestras hacia nuestro gran maestro.
Yo te ayude a levantarte y te acompañe al vestuario junto a tu pareja Alex en Alemania, y pude comprobar tu pequeño mareo al igual que vi. el cambio de tu rostro al otro día cuando me diste la gran noticia de tu mejoría, tenias la cara resplandeciente parecías otra persona, dibujabas en tu rostro una sonrisa que jamás te había visto en el tiempo te llevo conociéndote y ahora cada día nos sigues dando buenas noticias, me alegro mucho por ti y por tu familia que seguro que se habrán llevado una grata sorpresa al poder vivir junto a ti tu recuperación. Y que decir de nuestro gran maestro, que consigue cambiar la vida de aquellos que se cruzan en su camino de una manera tan sutil, regalándonos todo su Chi kung si pedir nada a cambio.
monica fernandez
Buenas tardes;
Aintzane acabo de leer tu carta y lo cierto es que mientras escribo siento un nudo en la garganta, gracias por compartir con todos nosotros esta preciosa experíencia, hace poco hablé contigo sobre tu dolencía por que no sabía que la tuvieras, tu carta me ha llenado de emoción, no puedo evitar llorar sabiendo la gran mejoría que has tenido gracias a nuestro maestro Juan Carlos Aguilar.
Somos compañeras de meditación y tras leer tu carta he sentido mucha alegría por tus padres y por tí, como alumna del Maestro Aguilar es dificil explicar lo que se siente al escucharle, al verle. He podido verle con mis propios ojos caminar lenta y repetidamente sobre brasas al rojo vivo, tocar con su lengua una pala al rojo vivo, sin sufir quemadura alguna,le he visto en clase de chi kung como apaga velas sin que hubiera ninguna corriente de aire.
Sin embargo no necesitaria haberlo visto para saber que es cierto, que sus habilidades son increibles y que sin haberle contado nada sobre mi vida sienta que me conoce más de lo que yo misma puedo hacerlo.
Gracias.
Un saludo.
Monica Fernández Bengoa
Alumna de Chi Kung (4 años)
Alumna de Meditación (2 años y medio)
Hola Aintzane
Hola Aintzane, muchas gracias por describir tan al detalle todo lo ocurrido, escuchando el mensaje que nos regalas me ha emocionado y me ha echo llorar no sólo tu valentía al contarlo, tu cariño hacia el Maestro H.C. Aguilar, hacia todos...; si no el cariño con lo que nos lo cuentas, la sencillez y la precisión que tantas veces nos pide el maestro para que contemos las cosas.lo has bordado es precioso.
Transmites mucho amor con cada una de tus palabras, me ha dado la sensación de estar viendolo en directo, transportandome directamente a cada escena, cada segundo de lo ocurrido tanto aqui como en alemania.
Muchas gracias Aintzane por compartir todo esto, he podido gracias a ti ir un poquito al seminario de Chan de Alemania al que tanta pena me dio no acudir, y sentir por unos momentos estar alli con vosotros viendolo como si fuera en el mas estricto directo, y casi sentir cada sensación cada movimiento.
Gracias por abrirnos los ojos un poco mas ante la grandeza de nuestro Maestro Huang C. Aguilar que a pesar de lo que vemos y de lo que nos regala a cada segundo muchas veces no somos capaces de apreciar.
Gracias Maestro , Gracias Aintzane por tan bonito testimonio.
Begoña Martin
Aritz Lupiola
Hola Aintzane,
tu mensaje me ha emocionado profundamente, descargas nerviosas recorrian toda mi espalda mientras leia tus lineas, a pesar de conocer tu enfermedad y cual ha sido tu situacion a rasgos generales hasta el dia de hoy. Te doy las gracias, por abrir tu corazon y relatarnos, tu enfermedad y tu vivencia, para que podamos compartir tu dolor y tambien tu alegria.
Hace dos años supe de tu enfermedad y de las distintas ocasiones en las que tuviste que desplazarte hasta San Sebastian, y volverte a venir debido a que las maquinas no funcionaban como era necesario. No puedo imaginar el estress que pudiste pasar en aquellas ocasiones.
Despues de que las maquinas hicieran su trabajo, me alegre de que al parecer el tumor hubiera desaparecido, no reconoci el riesgo de que puediera volver a aparecer, bastante duro es, y externamente al menos lo parece aun mas que le ocurra a alguien que tiene toda la vida por delante, como se suele decir. Hace unas pocas semanas para mi "horror" me entere de que habia vuelto a crecer, se me hizo duro y sobre todo cuando otro amigo hacia cosa de dos dias me conto tambien que a su padre le habian diagnosticado cancer de garganta, ironias de la vida.
No puedo saber como ha tenido que ser ese golpe para vosotros y para vuestras familias, y siento de veras que las cosas hayan ido asi.
Despues de esto me alegre mucho cuando me entere que habias sido tratada por el maestro o imbuida con su chi, o no se como expresarlo, y mucho mas al saber de tu gran mejoria tras este. Tu mejora en el equilibrio, tu capacidad de oir por el oido derecho y seguro otras muchas cosas que desconozco.
Tambien el miercoles a vuestra vuelta del seminario de Chan de Berlin, depues de la clase de Chan, el maestro nos regalo a todos los que estabamos, realizando la curacion que has relatado en tu post. Te vimos salir, y tal y como lo percibi, te vi agotada y con la cara enrojecida. Aunque decias que estabas bien, y sin duda asi era. Me alegro de que como dices y demuestras cada dia estes mejor.
Hasta aqui me he dirigido a Aintzane. Todo esto no hubiera sido posible sin una persona, que es nuestro Maestro. No llevo demasiado tiempo en la organizacion y no he visto muchas cosas de todas las que han pasado, tan solo puedo hablar personalmente de las que he visto, disparos imposibles de flechas en Maximo y la curacion de Aintzane. Pero para aquellos que desean saber mas tienen a las personas que han dado a conocer sus casos para preguntarles sobre lo que les ha ocurrido, y creo que responderan gustosos.
Decirte Aintzane que te veo muy bien, y me alegro por ello, como ya te he dicho, y tambien decirte que espero que exploraciones futuras muestren un panorama mejor, pero que sea como sea nosotros estaremos ahi para ayudarte.
A ti maestro, darte las gracias por todas aquellas personas a las que gracias a ti pueden o han podido vivir en mejores circunstancias de lo que lo harian o se han curado, en especial Aintzane. Darte la enhorabuena por todas las cumbres que has alcanzado, y animarte por las que esten por venir. Tambien las gracias por lo que a mi me toca, por como me has cambiado, y como espero seguir haciendolo, porque me temo que hasta ahora no lo habia hecho.
Por ultimo pedir disculpas porque me temo que no me expreso todo lo bien que me gustaria con palabras, como bien te habras dado cuenta o te podra decir Alex no es lo mio. A ti y al resto de personas que lean este foro.
Para ti mi primer post, un saludo para todos, maestros, compañeros, lectores.
Estimada Aintzane
Estimada Aintzane,
Cuando he leído tu carta tan sincera y llena de agradecimiento hacia nuestro maestro, en mi mente han empezado a aparecer muchas imágenes y me afloran tantos sentimientos que desearía compartir con todos vosotros. Por eso te doy las gracias, ya que sin tu testimonio, no hubiera escrito esto.
Recuerdo la imagen en el avión de Bilbao a Berlín, tu rostro pálido, tu cara de sufrimiento por el dolor del oído y tu resignación de asumir lo que ya era algo cotidiano en tu vida y los rostros del resto de los compañeros compartiendo la preocupación por tu dolor.
Recuerdo mi cara de sorpresa cuando el viernes por la noche en el seminario de Chan, el maestro nos comunicó que iba a hacer Chi kung para Samia, a la cual ya había curado en el seminario anterior de Tai chi con Chi kung por la gravedad de su enfermedad tan avanzada de esclerosis múltiple, y a Aintzane. ¿Qué le pasa a Aintzane? me pregunté y me alarmé. Y es entonces cuando le pregunté en el pasillo y me explicó lo que le pasaba.
La siguiente imagen era ver desde el pasillo, a través del cristal de la puerta de la sala de entrenamiento, al maestro realizando movimientos de chi kung en la posición de ma pú y como Samia, colocada como a un metro a su derecha, estaba tumbada boca arriba, sobre un grupo de 3 colchonetas rectangulares negras, en el suelo, y como luego el maestro colocaba sin tocarla, sus manos sobre su cuerpo. En ese momento sentí un gran privilegio de poder ver en vivo lo que mi maestro ha hecho tantas veces en privado con tantas personas. Después me quedé impactada al ver como Samia salía ayudada y agarrada de los brazos, por los maestros Jose Manuel Alvarez y Nadim Sarrouh. Parecía como sin fuerza, como mareada. Nunca había visto salir a un paciente después de que el Maestro canalice y ejecute un chi kung tan elevado. Y luego entraste tú, Aintzane, también recuerdo la imagen, tumbada boca arriba y el maestro colocándote sus manos. Cuando salistes, no dudé en ir a tu encuentro y junto con Teresa e Iris te acompañamos al vestuario. Yo te veía como mareada, tu insistías que estabas bien y te querías levantar, y nosotras no te dejábamos, siéntate y descansa te decíamos. Después te pregunté ¿Qué sentías? Y nos dijistes que sentías un temblor por todo el cuerpo. Pero ¿tienes frío? Te pregunté y decías, no es como temblar de frío, pero sin tenerlo. Pero ¿cómo estás? Me encuentro muy bien, de verdad. Recuerdo tu rostro sonriente y como al día siguiente tu sonrisa era más profunda y como al volver a Bilbao, tu sonrisa era cada vez más pura y como después de la segunda vez que te trató el maestro en la escuela de Zen4 Costa, tu rostro se ha iluminado más y más y como al día de hoy cuando te miramos es una verdadera maravilla contemplarte, tu cara de felicidad, de agradecimiento al maestro y de paz interior. Ahora oyes por el oído izquierdo e incluso ves mejor, y me atrevería a decir que oyes, ves y sientes mejor tu interior. Gracias maestro por darnos este regalo.
Cuando tuvimos la clase de meditación anterior a que el maestro te curara de nuevo con la canalización de su chi kung en la escuela de Zen4 Costa, no pude llegar a tiempo, así que pude presentarme a tus padres y expresarles mi alegría por haber presenciado en Berlín las curaciones del Maestro y tuve la suerte y el privilegio de poder ver mientras esperaba fuera, ya que estaban las puertas abiertas, la imagen de todos mis compañeros sentados en la posición de meditación y tú, sentada justo enfrente del maestro con los ojos cerrados. Esta imagen no la olvidaré en la vida, ver como movía el maestro sus manos en el aire frente a tu rostro y tu corazón. Hasta ahora no había visto semejante belleza, era como si sus manos fueran aire, como si manos y aire se fundiesen en uno. Respiraba respeto, generosidad y amor.
Cada vez que leo cuando dices que hasta ahora no habías sentido tanta unión con tu madre a pesar de que no os tocabais, me salen las lágrimas de alegría y es que la imagen de veros a tu madre y a ti, en el vestuario de las chicas, abrazándoos, compartiendo la sonrisa, era algo tan profundo, parecíais una sola persona. Y cuando tu madre nos comentó que ella también sentía calambres, que el maestro le había puesto las manos sobre el rostro, sin tocarla, porque estaba con los ojos abiertos y desprendía tanto calor, sólo decía ¡Es increíble! Y mi corazón saltó de alegría, el maestro también había reparado a tu madre.
Hay otra imagen que tengo en mi retina apareciendo constantemente y es cuando en la cena de despedida del seminario de chan en el 5º Aniversario de la Delegación Alemana, vi el rostro de mi maestro. Estábamos sentados en dos mesas muy largas paralelas y justo enfrente en la otra mesa veía al Maestro sentado frente a Samia y Anett. Mis compañeras de alrededor me vieron como empecé a llorar de emoción y es que veía el rostro de nuestro maestro diferente, estaba radiante, hablaba y escuchaba a Samia y sus ojos estaban tan redondos, tan chispeantes, su gesto era tan tierno, tan cariñoso, era como ver a un niño pequeño, puro, vi tanta humanidad en él que no pude contener las lágrimas de la emoción.
Y este es mi Maestro, el SER HUMANO más GRANDE que he conocido y seguiré conociendo y el ELEGIDO, el UNICO Maestro capaz de reparar las almas de todos nosotros.
Le estoy eternamente agradecida maestro por estar ahí, iluminándome el camino del medio para que pueda ver algo de mi torpeza, de mi arrogancia, de mi egoísmo, de mi imagen social, de mi pereza, de mi debilidad, de mi competitividad, de mi contaminación, de mi no entendimiento, coja la espada que forjas en mi interior y de un solo golpe, rompa esas cadenas tan pesadas.
Mi más sincero respeto.
MaiteGorostiaga
Monja Novicia del Monasterio Océano de la Tranquilidad
Tumor oido
Querida Aintzane,
Al leer tu carta no he podido evitar llorar de emoción y de alegría. Una alegría que me desborda, me hace saltar y sonreír como una tonta cada vez que te veo o pienso en ti, una alegría que es difícil expresar con palabras pero que creo que nos hemos transmitido con la mirada durante estos días. Es una autentica maravilla poder ver la felicidad en tu rostro.
Gracias Maestro por este maravilloso regalo. Por decidir mostrar de manera pública lo que llevas haciendo durante muchos años en privado, y permitirnos ser testigos y compartir todo el proceso mediante el cual ayudas y cambias la vida de las personas, sus familias e incluso de los testigos que pueden presenciar y sentir la inmensa fuerza y amor desinteresado que desprenden tus actos.
He podido vivir junto a ti, Aintzane, la maravillosa transformación que has sufrido en estos días gracias a nuestro gran maestro Huang C. Aguilar. Recuerdo como te costaba seguir nuestra conversación en el avión de ida hacia Berlín, tu carita pálida que reflejaba el dolor que estabas sufriendo al viajar en avión, tu paso tambaleante agarrada del brazo de Alex andando por el aeropuerto. Esa carita triste a pesar de la ilusión que tenias por el viaje y por participar en el seminario de meditación Chan del fin de semana. Pero esa carita fue cambiando de forma radical desde que el Maestro Aguilar te trató con su Chi Kung el viernes por la noche después de tratar a Samia.
En aquel momento tenia cierta información de cual era tu problema, por lo que me habías contado unos días antes, y cuando vi que el maestro te pedía que pasases dentro de la sala después de tratar a Samia imaginé cual era la razón. Después de poder ver con mis propios ojos los efectos que el Chi Kung del Maestro Aguilar habían tenido en Samia en el seminario anterior sentí una gran alegría al verte junto al maestro, ya que sabía que aquello seguro que te ayudaría muchísimo, aunque no podía saber exactamente como. Así que mientras el maestro te trataba esperaba fuera, sentada en silencio, y llena de ilusión por ver que efectos tenia en ti el Chi Kung del Maestro Aguilar.
El sábado a la mañana al comenzar el seminario ya tenias mucho mejor cara, la de alguien que no sufre dolor. Recuerdo a media mañana cuando nos comentabas que notabas que tenias más equilibrio y no te habías tambaleado al estar con los ojos cerrados. Empezaba a aparecer una sonrisilla de emoción contenida en tu cara y yo me decía... "vaya el Maestro lo ha vuelto a hacer... que maravilla. Que efectos tan rápidos...". Pero creo que no podré olvidar nunca cuando esa tarde antes de entrar de nuevo a clase viniste donde mi cómo un niño con zapatos nuevos y me dijiste...."¡bego!, ¡bego! ¡bego! ¡bego!....¡oigo!". Yo sólo puede decir "¿¿¿¿Qué????..." Mi corazón dio un vuelco, no me cabía en el pecho... ¿Hasta dónde había llegado el Chi Kung de mi Maestro? ¿Que era lo que había hecho?¿Qué significaba lo que estaba oyendo? Yo tenía la esperanza de que pudiese parar el crecimiento del tumor y aliviar los dolores que estabas sufriendo, pero que fuese capaz de aliviar los síntomas que ya tenías desde hace años... La palabra Increíble se queda corta. Aún sigo tratando de asimilar, digerir o encajar lo que he podido ver hacer a mi maestro. No se si alguien me lo puede explicar, pero por el momento yo sé que es real, que existe alguien en el mundo que puede curar de esta manera y que no se trata de ninguna broma o espectáculo. Son vidas de personas de lo que estamos hablando y con eso ni se juega ni se bromea, se trata de algo muy serio.
Esto me llena de alegría, por ti Aintzane, por tu familia, por Samia, por todos los casos que he podido ver en Alemania, por los que no he visto pero estoy segura de que han ocurrido en Alemania, en España y seguramente en muchos lugares del mundo y sobre todo por los que ocurrirán en el futuro. Porque si nuestro Maestro Huang C. Aguilar es capaz de hacer esto ahora, con tan solo 42 años, ¿que será capaz de hacer en el futuro cuando no para de entrenar y mejorar cada segundo que pasa?
Ahora, Aintzane, tu rostro, el de Samia y el de muchos otros que he podido ver reflejan una felicidad absoluta. Creo que esto es un gran tesoro. Muchas gracias por permitir compartir esta experiencia contigo y sobre todo muchísimas gracias a nuestro maestro Huang C. Aguilar por hacer posible todo esto.
Begoña Hormaechea
Novicia del Monasterio Océano de la Tranquilidad